Confit de pato con patatas, manzana y reducción de Pedro Ximénez

El confit de pato es una especialidad tradicional del suroeste de Francia. Antiguamente, la carne se salaba y se cocinaba lentamente en su propia grasa para conservarla durante más tiempo. Hoy podemos encontrar fácilmente los muslos de pato ya confitados, en conserva o envasados al vacío.

Como el pato ya está cocinado, solamente necesitamos calentarlo y conseguir que la piel quede bien dorada y crujiente. En esta receta lo acompañamos con patatas cocinadas en parte de su propia grasa, manzana y una reducción de Pedro Ximénez. Una combinación estupenda para preparar un plato especial sin demasiado trabajo.

INGREDIENTES:

  • 4 muslos de pato confitados.
  • 4 patatas.
  • 2 manzanas.
  • 1 vaso de Pedro Ximénez.
  • 1 vaso de vino blanco.
  • 1 cucharada de mantequilla.
  • 1 cucharada de azúcar moreno.
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo.
  • Pimienta negra molida.
  • Sal.

PREPARACIÓN:

Sacamos los muslos de pato de su envase y retiramos con cuidado la mayor parte de la grasa blanca que los recubre. Reservamos parte de esta grasa para cocinar las patatas.

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de aproximadamente medio centímetro. Las espolvoreamos con la cebolla en polvo y las cocinamos a fuego medio en una sartén con la grasa de pato reservada. Deben quedar tiernas, pero sin llegar a dorarse demasiado.

Una vez hechas, las retiramos y dejamos que escurran muy bien. La grasa que nos sobre podemos colarla y guardarla en el frigorífico para utilizarla en otra preparación.

Mientras se hacen las patatas, pelamos las manzanas y las cortamos en gajos que no sean demasiado finos. Derretimos la mantequilla en una sartén, añadimos las manzanas y las rehogamos a fuego suave hasta que empiecen a estar tiernas.

Incorporamos el azúcar moreno y el Pedro Ximénez. Cocinamos a fuego lento y damos la vuelta con cuidado a los gajos para que tomen el sabor de la salsa. Cuando las manzanas estén tiernas, las retiramos y dejamos que el líquido continúe reduciendo hasta adquirir una consistencia ligeramente espesa. Reservamos la fruta y la reducción por separado.

Ponemos el vino blanco en un cazo y lo dejamos hervir durante unos minutos para que reduzca ligeramente.

Distribuimos las patatas en una fuente apta para el horno y vertemos por encima el vino reducido. Añadimos un poco de pimienta y solamente la sal que sea necesaria, teniendo en cuenta que los muslos confitados ya suelen venir sazonados.

Colocamos los muslos de pato sobre las patatas, dejando la piel hacia arriba. Los introducimos en el horno precalentado a 200 °C y los calentamos durante unos 15 o 20 minutos, o durante el tiempo indicado en el envase.

Si al terminar la piel todavía no está suficientemente dorada, encendemos el gratinador durante dos o tres minutos. Vigilamos constantemente porque puede tostarse con mucha rapidez.

Servimos cada muslo acompañado de las patatas y unos gajos de manzana. Terminamos regando la fruta con la reducción de Pedro Ximénez bien caliente.

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