Un aperitivo es un entrante ligero que se toma antes del almuerzo o de la cena para ir abriendo el apetito. Aunque con estos tengo que haceros una advertencia: cuidado, porque están tan ricos y son tan fáciles de comer que, una vez que empezamos a probarlos, cuesta parar… ¡y podemos llegar al plato principal sin hambre!
Estos pequeños aperitivos de pan de molde son muy sencillos de preparar y admiten muchísimas combinaciones. Podemos variar los rellenos y la decoración según nuestros gustos o, simplemente, aprovechar lo que tengamos en casa.
INGREDIENTES:
- Pan de molde sin corteza.
- Paté al gusto.
- Quesos para untar de distintas clases.
- Mantequilla.
- Jamón de York.
- Anchoas.
- Pimientos morrones.
- Huevo hilado.
PREPARACIÓN:
Con ayuda de un rodillo, aplastamos las rebanadas de pan de molde por ambos lados hasta dejarlas bien finas.
Untamos cada rebanada con paté, queso cremoso o mantequilla, según el relleno que queramos preparar. A continuación, enrollamos el pan apretándolo con cuidado para conseguir unos rollitos compactos.
Colocamos los rollitos en un recipiente y los cubrimos con papel de cocina ligeramente humedecido, procurando que no se pegue al pan. Los dejamos reposar en el frigorífico hasta que estén firmes y resulte más fácil cortarlos.
Una vez reposados, cortamos los rollitos en porciones regulares y terminamos cada aperitivo a nuestro gusto. Podemos envolverlos con jamón de York, colocarles una anchoa, añadir unas tiras de pimiento morrón o ponerles un poquito de huevo hilado.
Lo mejor de estos aperitivos es precisamente la cantidad de posibilidades que ofrecen: podemos combinar los ingredientes y preparar diferentes variedades en una misma bandeja. Aquí la imaginación es la que manda.
Si no los servimos inmediatamente, los guardamos tapados en el frigorífico hasta el momento de llevarlos a la mesa.
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