El tajine permite combinar carnes, verduras, especias y frutas para conseguir platos muy aromáticos y llenos de sabor. Ya expliqué anteriormente en qué consiste y, si queréis conocerlo un poco mejor, podéis consultar mi receta de tajine de langostinos.
En esta ocasión lo he preparado con pollo, acompañado de ciruelas, dátiles, piñones y limón confitado. La mezcla de las frutas con las especias le da un sabor muy especial y deja una salsa deliciosa. También podemos prepararlo con cordero, que combina estupendamente con estos ingredientes.
INGREDIENTES:
- 2 muslos de pollo con sus contramuslos.
- 1 cebolla.
- 1 vaso de vino blanco.
- Piñones al gusto.
- Ciruelas pasas al gusto.
- Dátiles sin hueso al gusto.
- 1 limón confitado.
- 1 cucharada de ras el hanout.
- 1 cucharadita de jengibre molido.
- Aceite de oliva, cantidad necesaria.
- Sal.
PREPARACIÓN:
Picamos finamente la cebolla. Ponemos un poco de aceite de oliva en el recipiente del tajine y sofreímos la cebolla a fuego lento hasta que esté tierna. Una vez hecha, la retiramos y reservamos.
Limpiamos bien el pollo y le retiramos la piel. En el mismo recipiente, doramos ligeramente los trozos de pollo por todos sus lados y los sazonamos al gusto.
Incorporamos de nuevo la cebolla y añadimos el vino blanco, los piñones, las ciruelas pasas, los dátiles, el ras el hanout y el jengibre molido.
Enjuagamos muy bien el limón confitado para retirar el exceso de salmuera, lo partimos en cuartos y lo incorporamos al tajine.
Tapamos el tajine y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 40 minutos. Damos la vuelta al pollo aproximadamente a mitad de la cocción para que se haga de manera uniforme y comprobamos al terminar que esté completamente cocinado.
Obtendremos un pollo muy jugoso y aromático, acompañado de una salsa espesa y trabada en la que se mezclan el sabor de las especias con el dulzor de las frutas.
Espero que os guste.
3 COMENTARIOS