En la cocina marroquí es muy frecuente el uso del limón en conserva, también conocido como limón encurtido o confitado. Se prepara principalmente con limón y sal y aporta un aroma y un sabor muy característicos a numerosos platos.
Puede utilizarse para condimentar ensaladas y otras preparaciones, aunque es especialmente conocido por su uso en los tajines de verduras, pollo o cordero.
- 6 limones
- Zumo de 3 o 4 limones
- Sal
- Agua hervida y enfriada, la necesaria
Lavamos muy bien los limones, frotando cuidadosamente la piel para eliminar cualquier resto de suciedad o recubrimiento superficial.
Cortamos cada limón longitudinalmente en cuatro partes, desde uno de los extremos hacia la base, pero sin llegar a separarlas por completo. Los limones deben quedar abiertos como una flor.
Abrimos ligeramente cada limón e introducimos aproximadamente una cucharada de sal en su interior. Después volvemos a cerrarlos y los colocamos bien apretados en un recipiente de vidrio perfectamente limpio.
Vamos colocando los limones por capas, añadiendo un poco de sal entre ellas y terminando con otra pequeña cantidad de sal en la parte superior.
Hervimos agua suficiente para completar posteriormente el recipiente y la dejamos enfriar por completo.
Añadimos al recipiente el zumo de los limones y completamos con el agua previamente hervida y enfriada hasta que los limones queden cubiertos por el líquido.
Cerramos bien el recipiente y lo conservamos refrigerado. Durante los primeros días podemos mover suavemente el frasco para ayudar a que la sal se distribuya por todo el líquido.
Con el paso de las semanas la piel del limón se irá ablandando y adquiriendo el sabor característico de esta preparación. Antes de utilizarlo, sacamos la cantidad necesaria con un utensilio limpio y enjuagamos ligeramente el limón para retirar el exceso de sal.
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