Paté de perdiz

El paté de perdiz es una preparación sabrosa y muy especial, perfecta para servir como aperitivo o entrante. Su elaboración requiere un poco de tiempo, pero podemos prepararlo con antelación y dejarlo reposar en el frigorífico hasta el momento de llevarlo a la mesa.

La combinación de la carne de perdiz con los higaditos de pollo, el brandy, el vino y las especias da como resultado un paté casero de sabor intenso y una textura muy agradable.

FOTO: Juan José Pascual Lobo

INGREDIENTES:

  • 2 perdices.
  • 100 ml de aceite de oliva.
  • 2 cebollas.
  • 500 g de higaditos de pollo.
  • 1 huevo.
  • 100 ml de brandy de Jerez.
  • 100 ml de vino fino.
  • Tomillo.
  • Pimienta negra.
  • Nuez moscada al gusto.
  • 2 hojas de laurel.
  • Hasta 500 ml de caldo preparado con los huesos de las perdices.
  • Sal.

PREPARACIÓN:

Deshuesamos las perdices, les retiramos la piel y reservamos los huesos para preparar el caldo. Picamos la carne en trocitos muy pequeños y hacemos lo mismo con los higaditos de pollo y las cebollas.

Ponemos el aceite de oliva a calentar en una olla. Añadimos la cebolla y las hojas de laurel, y dejamos rehogar a fuego lento hasta que la cebolla esté tierna.

Mientras tanto, salteamos aparte la carne de perdiz, previamente sazonada con un poco de tomillo. Añadimos el vino fino y dejamos reducir durante unos minutos.

En otra sartén salteamos los higaditos, previamente salpimentados. Añadimos el brandy y dejamos reducir durante unos minutos.

Incorporamos la carne de perdiz y los higaditos a la olla donde tenemos la cebolla. Añadimos un poco del caldo preparado con los huesos, sal y nuez moscada al gusto.

Dejamos cocer durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando y añadiendo algo más de caldo si fuera necesario para evitar que la preparación se quede seca.

Retiramos las hojas de laurel, apartamos la olla del fuego y trituramos el conjunto. Añadimos el huevo y continuamos triturando hasta conseguir una pasta homogénea.

Precalentamos el horno a 170 °C, con calor arriba y abajo.

Vertemos la preparación en un molde tipo pudin y lo cubrimos con papel de aluminio. Colocamos el molde dentro de una fuente de horno y añadimos agua caliente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de su altura.

Cocinamos el paté al baño María durante unos 45 o 60 minutos. Como el tiempo dependerá del tamaño y la profundidad del molde, comprobamos la cocción introduciendo un termómetro de cocina en el centro: debe alcanzar 74 °C.

Sacamos el molde del baño María y dejamos que el paté pierda temperatura. Después lo tapamos y lo guardamos en el frigorífico durante al menos 24 horas para que adquiera la consistencia adecuada y se asienten bien los sabores.

Si queremos darle un toque diferente, podemos añadir a la mezcla unos pistachos pelados y enteros.

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