Esta receta se publicó hace ya muchos años en MundoRecetas. Según tengo anotado, su autora fue Melore, a quien quiero dar las gracias por haberla compartido.
Esta vez ha sido mi hija Ana Rodríguez quien se ha animado a preparar las trenzas y, por cierto, con mucho éxito. También me ha dejado las dos maneras de hacerlas: con Thermomix TM31 y a mano.
El resultado podéis verlo en las fotografías. Quedan tiernas y esponjosas, estupendas para desayunar o merendar. Y si tenemos paciencia para dejarlas templar un poquito antes de probarlas, mucho mejor.
Para la masa:
- 250 g de leche.
- 100 g de mantequilla.
- 40 g de levadura fresca de panadería.
- 100 g de azúcar.
- 2 huevos.
- 1 cucharadita de sal.
- 700 g de harina normal, aproximadamente.
- Unas gotas de esencia de anís o de agua de azahar, según nos guste más.
Para trabajar las masas en la Thermomix, yo prefiero utilizar harina normal de la marca Gallo porque me da muy buen resultado.
Para decorar:
- 1 huevo.
- 2 cucharadas de agua.
- Azúcar.
Ponemos en el vaso la leche, unas gotas de esencia de anís o de agua de azahar, la mantequilla y el azúcar. Programamos 2 minutos a 37 °C y velocidad 2.
Añadimos la levadura y los huevos. Mezclamos durante 10 segundos a velocidad 6.
Incorporamos la harina y la sal. Mezclamos durante 20 segundos a velocidad 6 y después amasamos durante 3 minutos a velocidad espiga.
Comprobamos cómo ha quedado la masa y, si todavía estuviera demasiado pegajosa, añadimos un poquito más de harina. Tiene que quedar suave y manejable, pero sin endurecerla por añadir harina de más.
La dejamos reposar unos minutos y la dividimos en dos porciones, ya que con estas cantidades salen dos trenzas.
Dividimos cada porción en tres partes iguales y formamos tres cordones. Los unimos por uno de los extremos y hacemos la trenza sin apretarla demasiado.
Colocamos las dos trenzas en una bandeja cubierta con papel de horno. Las dejamos en un lugar templado, sin corrientes de aire, hasta que hayan aumentado claramente de volumen.
Batimos el huevo con las dos cucharadas de agua y pincelamos las trenzas con cuidado.
Ponemos un poco de azúcar en un plato, añadimos unas gotas de agua y mezclamos con los dedos hasta formar pequeños grumos. Los repartimos por encima de las trenzas.
Precalentamos el horno a 180 °C y horneamos durante unos 20 o 25 minutos, hasta que estén bien doradas. Como cada horno es diferente, conviene vigilarlas durante los últimos minutos.
Con esta misma masa también podemos preparar bollitos suizos, medias noches o trenzas individuales.
Templamos ligeramente la leche con la esencia de anís o el agua de azahar, la mantequilla y el azúcar. Removemos hasta que la mantequilla se funda y el azúcar se disuelva. La mezcla debe quedar templada, no caliente.
La retiramos del fuego, añadimos la levadura desmenuzada y mezclamos bien.
Incorporamos los huevos batidos y volvemos a mezclar.
Añadimos poco a poco la harina junto con la sal y comenzamos a amasar. Trabajamos la masa hasta que quede homogénea, elástica y manejable.
Si todavía estuviera muy pegajosa, podemos añadir un poco más de harina, pero sin pasarnos para que el brioche no quede seco.
Formamos una bola, la dejamos reposar unos minutos y después la dividimos en dos partes iguales.
Dividimos cada una de esas partes en tres porciones, hacemos los cordones y formamos las trenzas. Puede resultar más cómodo hacerlo directamente sobre la bandeja cubierta con papel de horno, para no tener que moverlas después.
Las dejamos reposar en un lugar templado hasta que hayan aumentado claramente de volumen.
Batimos el huevo con las dos cucharadas de agua y pincelamos las trenzas.
Humedecemos un poco de azúcar con unas gotas de agua, formamos pequeños grumos con los dedos y los repartimos por encima.
Precalentamos el horno a 180 °C y horneamos las trenzas durante unos 20 o 25 minutos, hasta que estén doradas y bien cocidas.
Y si no podéis resistiros y las probáis todavía templaditas, recién hechas, están ¡impresionantes!
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