Este tiramisú de fresa es una versión fresca y afrutada del conocido postre italiano. En lugar de café, los bizcochos se empapan en una salsa casera de fresas que combina estupendamente con la suave crema de mascarpone.
Es un postre muy vistoso y cómodo para servir en vasitos individuales. Con estas cantidades podemos preparar aproximadamente 16 unidades como las de las fotografías.
INGREDIENTES:
- 750 g de fresas.
- 380 g de azúcar.
- 380 g de agua.
- 3 cucharadas de licor de cereza, opcional.
- 3 huevos pasteurizados o la cantidad equivalente de huevo líquido pasteurizado indicada por el fabricante.
- 2 yemas pasteurizadas o su equivalente en yema líquida pasteurizada.
- 750 g de queso mascarpone.
- 18 bizcochos de soletilla partidos en 3 o 4 trozos cada uno.
PREPARACIÓN:
Lavamos y secamos bien las fresas antes de retirarles el pedúnculo. Cortamos 450 g en dados pequeños o en láminas y las reservamos en el frigorífico.
Ponemos en el vaso de la Thermomix los 300 g de fresas restantes, 150 g de azúcar y el agua. Trituramos durante 15 segundos a velocidad 5 y, a continuación, programamos 16 minutos y 30 segundos, a 90 °C y velocidad 1.
Añadimos el licor de cereza y mezclamos durante 5 segundos a velocidad 3. Podemos omitirlo si no queremos utilizar alcohol.
Vertemos la salsa de fresas en un recipiente y la dejamos enfriar completamente durante unos 30 minutos. Lavamos y secamos el vaso.
Colocamos la mariposa en las cuchillas y añadimos los huevos pasteurizados, las yemas pasteurizadas y los 230 g de azúcar restantes. Batimos durante 6 minutos y 30 segundos a velocidad 3,5.
Retiramos la mariposa y, sin colocar el cubilete, programamos 2 minutos y 30 segundos a velocidad 3. Durante este tiempo vamos incorporando poco a poco el mascarpone por la abertura de la tapa.
Remojamos ligeramente los trozos de bizcocho en la salsa de fresas ya fría y colocamos una primera capa en el fondo de los vasos.
Cubrimos los bizcochos con una capa de crema de mascarpone y repartimos por encima parte de las fresas reservadas. Continuamos formando capas hasta terminar los ingredientes.
Guardamos los vasitos en el frigorífico durante un mínimo de una hora. Si los dejamos reposar durante dos o tres horas, el tiramisú quedará más firme y los sabores estarán mejor integrados.
Los conservamos refrigerados hasta el momento de servir y los consumimos preferentemente en las siguientes 24 horas.
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