Las almejas en salsa son uno de esos platos sencillos que se preparan en poco tiempo y que siempre resultan muy apetecibles. Con unos pocos ingredientes podemos conseguir una salsa ligera y llena de sabor, de esas en las que resulta difícil resistirse a mojar un poquito de pan.
Esta receta lleva ajo, perejil, caldo de pescado y limón, una combinación muy sencilla que acompaña perfectamente a las almejas sin ocultar su sabor. Podemos servirlas como aperitivo o como entrante, e incluso pueden formar parte de una mesa de picoteo.
- 1/2 kg de almejas.
- 1 vaso de caldo de pescado.
- 1 diente de ajo.
- Perejil picado.
- 1 cucharadita de harina.
- El zumo de 1 limón.
- Aceite de oliva.
- Sal, si fuera necesaria.
Si no tenemos caldo de pescado, podemos utilizar como alternativa agua con un poco de caldo concentrado de pescado, teniendo en cuenta su contenido en sal.
Antes de comenzar, revisamos y lavamos bien las almejas. Para ayudar a que expulsen la posible arena que puedan contener, las dejamos un rato en agua fría con sal. Después, las enjuagamos bien y reservamos.
Para preparar la salsa, utilizamos una sartén o cazuela amplia, teniendo en cuenta que después incorporaremos las almejas y necesitarán espacio para abrirse.
Ponemos un poco de aceite de oliva en la cazuela y sofreímos el ajo bien picado. Cuando empiece a tomar un ligero color, añadimos la harina y la cocinamos durante unos instantes, removiendo continuamente para que no se queme y pierda el sabor a harina cruda.
Incorporamos el caldo de pescado poco a poco mientras removemos para integrarlo con la harina. Añadimos el perejil picado y el zumo de limón, y dejamos que la salsa comience a hervir suavemente.
Añadimos las almejas, tapamos la cazuela y dejamos que se cocinen solamente hasta que se hayan abierto, moviendo suavemente la cazuela de vez en cuando para que la salsa se reparta bien.
Desechamos cualquier almeja que permanezca cerrada después de la cocción. Probamos la salsa y rectificamos de sal únicamente si fuera necesario, ya que tanto las almejas como el caldo pueden aportar suficiente sal.
Servimos inmediatamente, bien calientes y acompañadas de un buen trozo de pan para disfrutar de la salsa.

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