Buñuelos de viento rellenos de crema

Os puedo asegurar que estos buñuelos no dan demasiado trabajo y están buenísimos. Son perfectos como postre o para acompañar un buen café.

En casa no duran nada en el plato. Es una lástima que pocas veces lleguen al día siguiente porque, cuando han reposado y han tomado el sabor del relleno, a mí me gustan, si cabe, todavía más.

INGREDIENTES:

  • 3 huevos.
  • 12 cucharadas de leche.
  • 4 cucharadas de agua.
  • 50 g de mantequilla.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1 cucharada de anís.
  • 150 g de harina.
  • Un pellizco de sal.
  • Abundante aceite para freír.
  • Crema pastelera, crema de chocolate, nata montada o el relleno que más nos guste.

PREPARACIÓN:

Ponemos en un cazo la leche, el agua, la mantequilla, el anís, el azúcar y un pellizco de sal.

Acercamos el cazo al fuego y, cuando la mezcla rompa a hervir, añadimos toda la harina de una sola vez. Removemos enérgicamente con una cuchara de madera hasta conseguir una masa homogénea que se separe de las paredes del cazo.

Mantenemos la masa al fuego durante uno o dos minutos más, sin dejar de remover, para que pierda parte de la humedad. La retiramos y dejamos que se temple unos minutos.

Añadimos los huevos de uno en uno, mezclando muy bien después de cada incorporación. No añadiremos el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado. Al principio puede parecer que la masa se corta, pero, al continuar removiendo, volverá a quedar lisa y uniforme.

Calentamos abundante aceite en una sartén o en un cazo hondo, manteniéndolo a temperatura media. Si está demasiado caliente, los buñuelos se dorarán rápidamente por fuera y pueden quedar crudos por dentro.

Con ayuda de dos cucharillas vamos tomando pequeñas porciones de masa y las dejamos caer con cuidado en el aceite. No deben ser muy grandes porque aumentarán de tamaño durante la fritura.

Freímos pocas porciones cada vez para que el aceite no pierda demasiada temperatura y los buñuelos tengan espacio para inflarse. Les damos la vuelta cuando sea necesario, aunque muchos girarán solos al dorarse por uno de los lados.

Cuando estén inflados y bien dorados, los retiramos y los dejamos escurrir sobre papel absorbente.

Esperamos hasta que estén completamente fríos. Después les hacemos un pequeño corte con unas tijeras o un cuchillo y los rellenamos con crema pastelera, crema de chocolate, nata montada o lo que más nos guste.

En esta ocasión utilicé un relleno muy sencillo, preparado con flan de tipo Tamatina o Potax, y quedaron estupendos.

Si utilizamos un relleno que necesite refrigeración, guardaremos los buñuelos en un recipiente cerrado dentro del frigorífico y los consumiremos lo antes posible.

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