El strudel de manzana es uno de los postres más conocidos de la repostería austriaca. La receta tradicional se prepara con una masa muy fina y elástica, pero en esta ocasión vamos a utilizar hojaldre congelado para ahorrar trabajo.
No será el strudel clásico, pero la combinación de manzana, pasas, canela y azúcar queda igualmente muy rica y resulta mucho más sencilla de preparar.
INGREDIENTES:
- 2 láminas pequeñas de hojaldre congelado.
- 2 cucharadas de mantequilla derretida.
- Pan rallado, el necesario.
- 3 o 4 manzanas, dependiendo del tamaño.
- 100 g de pasas.
- 2 cucharaditas de canela.
- 150 g de azúcar, o algo menos si las manzanas son muy dulces.
- 1 huevo.
PREPARACIÓN:
Descongelamos el hojaldre siguiendo las indicaciones del fabricante. Cuando esté casi listo para trabajar con él, preparamos el relleno para evitar que las manzanas permanezcan demasiado tiempo mezcladas con el azúcar y suelten mucho líquido.
Ponemos las pasas en remojo con un poco de agua. Mientras tanto, pelamos las manzanas y las cortamos en láminas muy finas, preferiblemente con una mandolina o un cortador.
Escurrimos y secamos bien las pasas. Las mezclamos con las manzanas, el azúcar y la canela, removiendo con cuidado para no romper las láminas.
Yo utilicé un paquete de hojaldre de La Cocinera que traía dos láminas pequeñas. Las uní por uno de los lados más estrechos para formar un rectángulo más largo. Para que la unión quede bien sellada, podemos pintarla con un poco de huevo batido, superponer ligeramente las dos masas y presionar con los dedos.
Si utilizamos una sola lámina grande, bastará con extenderla ligeramente con el rodillo hasta conseguir el tamaño deseado.
Conviene montar el strudel directamente sobre una hoja de papel de hornear para poder trasladarlo después a la bandeja sin que se rompa.
Imaginamos el rectángulo dividido longitudinalmente en tres franjas. Cubrimos ligeramente la franja central con pan rallado, que ayudará a absorber parte del jugo de las manzanas.
Colocamos encima el relleno y repartimos la mantequilla derretida por la superficie.
Doblar hacia dentro los dos lados largos de la masa, cubriendo parcialmente el relleno. Doblar después uno de los lados cortos y untarlo con un poco de clara de huevo para facilitar el sellado. Colocar encima el otro lado corto y presionar para cerrar bien el strudel.
Pinchar ligeramente la superficie con un tenedor y pintarla con la yema de huevo.
Trasladamos el strudel, con el papel de hornear, a una bandeja. También podemos colocarlo directamente sobre una bandeja previamente untada con mantequilla.
Lo introducimos en el horno precalentado a 200 °C, con calor arriba y abajo, y horneamos durante unos 30 o 40 minutos, hasta que el hojaldre haya subido y presente un bonito color dorado. Conviene vigilarlo durante los últimos minutos, ya que el tiempo puede variar según el tipo de hojaldre y el horno.
Lo dejamos templar antes de cortarlo y ya tenemos listo nuestro strudel de manzana.
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