Los higos son una de esas frutas que me recuerdan al final del verano, cuando las higueras se llenan de frutos dulces y maduros. Recién cogidos están deliciosos, pero desde siempre también se han secado para poder conservarlos y disfrutarlos durante muchos meses.
Precisamente con higos secos vamos a preparar esta mermelada, una receta sencilla y de las de aprovechamiento, perfecta para tener en casa durante una buena temporada. Podemos tomarla sobre una tostada, acompañar con ella algunos quesos o utilizarla para rellenar y preparar diferentes postres.
- 1 kg de higos secos
- 1 kg de azúcar
Quitamos el rabito a los higos y los ponemos a cocer en abundante agua durante unos 30 minutos, o hasta que estén suficientemente blandos.
Los sacamos del agua, los escurrimos bien y los extendemos sobre un paño limpio para eliminar el exceso de humedad.
Una vez bien escurridos, los cortamos con un cuchillo en trocitos pequeños y reservamos.
Ponemos el azúcar en un recipiente amplio y añadimos los higos. Cocinamos a fuego lento, removiendo con frecuencia para evitar que la preparación se pegue, hasta obtener la consistencia de una mermelada.
Para comprobar el punto podemos poner una pequeña cantidad en un plato frío, dejarla templar unos instantes y observar su consistencia. Al enfriarse debe quedar espesa, teniendo en cuenta que espesará algo más cuando esté completamente fría.
Repartimos la mermelada todavía caliente en tarros de cristal previamente limpios y adecuados para conservas. Si queremos conservarla durante un periodo prolongado a temperatura ambiente, debemos utilizar tarros y tapas en perfecto estado y aplicar un método de conservación seguro y adecuado para este tipo de preparación.
Una vez terminada, ya tenemos nuestra mermelada de higos preparada para disfrutarla poco a poco. Sobre una buena tostada está deliciosa, aunque seguro que se nos ocurren muchas otras formas de aprovecharla.

8 COMENTARIOS