Un buen truco para conseguir que el pulpo quede tierno es congelarlo antes de cocinarlo, aunque lo hayamos comprado fresco. Una vez limpio, lo congelamos entero y crudo y, cuando vayamos a utilizarlo, lo dejamos descongelar lentamente en el frigorífico.
La congelación ayuda a romper sus fibras y hace que, una vez cocinado, resulte más tierno.
INGREDIENTES: (para 4 personas)
- 1 kg de pulpo.
- 6 dientes de ajo.
- 400 g de arroz.
- 2 tomates.
- 2 pimientos verdes.
- 50 ml de aceite de oliva virgen.
- 1,5 l de agua.
- Azafrán.
- Perejil.
- Sal.
PREPARACIÓN:
Lavamos y limpiamos previamente el pulpo. Si lo hemos comprado fresco, lo congelamos antes de cocinarlo y dejamos que se descongele lentamente en el frigorífico.
Pelamos los tomates y los picamos. Limpiamos los pimientos verdes y los cortamos en trocitos.
Preparamos un majao en el mortero con los ajos, el perejil y unas hebras de azafrán. Reservamos.
Calentamos el aceite de oliva en una cazuela y hacemos un sofrito con el tomate y el pimiento verde.
Incorporamos el majao y el pulpo cortado en rodajas. Rehogamos todo junto durante unos minutos y añadimos el agua caliente.
Dejamos cocer hasta que el pulpo esté prácticamente tierno. El tiempo dependerá de su tamaño y dureza; para un pulpo de aproximadamente 1 kg podemos tomar como referencia unos 20 o 25 minutos, aunque conviene comprobar su punto antes de incorporar el arroz.
Añadimos sal al gusto y agregamos el arroz. Dejamos cocer durante unos 15 o 20 minutos, hasta que esté en su punto. Durante la cocción vigilamos la cantidad de caldo y, si fuera necesario, añadimos un poco más de agua caliente.
Probamos, rectificamos de sal y apartamos la cazuela del fuego. Servimos inmediatamente, teniendo en cuenta que, a diferencia de otros arroces, este debe quedar caldoso.
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