Después de un parón de casi tres meses, hoy vengo con una receta sencilla y económica, típica de la cena de Nochebuena en muchas zonas de Aragón. Traigo este plato porque quiero dedicárselo a una mujer que, en 1955, se trasladó, de la mano de su marido maño, desde su Almería natal hasta Zaragoza.
Fueron muchos los cambios a los que tuvo que adaptarse. Con tan solo 23 años se encontró en una gran ciudad, con una forma de vida y unas costumbres muy diferentes de las que había conocido hasta entonces. Fueron momentos difíciles, pero su fortaleza hizo que saliera adelante y que llegara a amar aquella tierra como propia. Una tierra que le dio cuatro hijos que la quisieron y la acompañaron hasta el final.
Por supuesto, también tuvo que acostumbrarse a una cocina muy distinta de la andaluza. En Aragón es habitual encontrar en las mesas verduras que en Almería eran menos conocidas o se utilizaban poco. Así recuerdo que, en mi casa, la cena de Nochebuena siempre contaba como primer plato con los típicos cardos en salsa de almendras.
Ya falta poco para la próxima Nochebuena. Ella no ocupará su silla, pero en nuestro corazón queda esa sonrisa que siempre tenía para todos. También nos quedan sus platos, y hoy quiero compartir con vosotros uno que estuvo presente en tantas Navidades de mi infancia.
Siempre entre nosotros, mamá.
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CARDOS EN SALSA DE ALMENDRAS
INGREDIENTES:
- 1 manojo de cardo fresco, aunque también podemos utilizar cardo congelado o en conserva.
- 100 g de almendras picadas o laminadas.
- 12 almendras enteras.
- 1 cebolla.
- 30 g de harina.
- 450 ml del agua de cocción de los cardos o de caldo de verduras suave.
- 250 ml de leche.
- Un poco de zumo de limón.
- Pimienta blanca.
- Aceite de oliva.
- Sal.
PREPARACIÓN:
Si utilizamos cardos frescos, limpiamos bien las pencas, retirando los laterales, las partes exteriores más duras y las fibras. Las cortamos en trozos de unos 4 centímetros y las vamos poniendo en un recipiente con agua fría y un poco de zumo de limón para evitar que se oscurezcan.
Podemos blanquear los trozos de cardo durante unos minutos y desechar esa primera agua. Si queremos suavizar todavía más su sabor, podemos repetir la operación una segunda vez.
Finalmente, ponemos los cardos a cocer en agua limpia y los dejamos a fuego suave hasta que estén tiernos. El tiempo dependerá del grosor y de la variedad, por lo que conviene comprobar su punto durante la cocción.
Una vez cocidos, reservamos 450 ml del agua de esta última cocción. Escurrimos los cardos y los mantenemos calientes mientras preparamos la salsa.
Si utilizamos cardos congelados, los cocemos siguiendo las indicaciones del envase y reservamos parte del agua. Si son en conserva, los escurrimos y podemos sustituir el agua de cocción por un caldo de verduras suave.
Mientras se cuecen los cardos, tostamos las almendras en una sartén, con cuidado de que no se quemen. Conviene tostar por separado las almendras picadas o laminadas y las enteras, ya que pueden necesitar tiempos distintos.
Picamos la cebolla muy fina y la sofreímos en un poco de aceite de oliva hasta que esté transparente.
Añadimos la harina y la rehogamos durante unos instantes. Incorporamos poco a poco los 450 ml del agua de cocción reservada y la leche, removiendo continuamente con unas varillas para evitar que se formen grumos.
Salpimentamos al gusto y dejamos cocinar la salsa a fuego suave hasta que comience a espesar.
Añadimos las almendras y, finalmente, incorporamos los cardos. Dejamos cocer todo junto durante unos minutos para que se integren bien los sabores y retiramos del fuego.
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