La Semana Santa española está llena de tradiciones y, entre las gastronómicas, ocupan un lugar especial los dulces y los potajes propios de la Cuaresma. Existen muchas formas de preparar estos potajes: con bacalao o sin él, con acelgas, espinacas, huevo cocido…
Hoy lo vamos a preparar con bacalao. Espero que lo disfrutéis.
- 250 g de garbanzos.
- 225 g de bacalao desalado.
- 4 manojitos de espinacas.
- 100 ml de aceite de oliva.
- 1 rebanada de pan.
- 30 g de almendras.
- 1 pimiento seco.
- 2 cucharadas de vinagre.
- 1 hoja de laurel.
- 1 huevo cocido.
- 3 dientes de ajo.
- Sal.
La víspera ponemos los garbanzos en remojo con abundante agua.
Al día siguiente los escurrimos y los ponemos a cocer en una olla junto con la hoja de laurel y el bacalao desalado cortado en trocitos.
Mientras tanto, calentamos el aceite en una sartén y freímos la rebanada de pan, los ajos, el pimiento seco y, por último, las almendras.
Ponemos los ingredientes fritos en un mortero y los majamos junto con la yema del huevo cocido. Añadimos un poco de sal, teniendo en cuenta que el bacalao puede aportar suficiente.
Cuando los garbanzos estén casi tiernos, añadimos a la olla las espinacas limpias y picadas, el majao, el vinagre y el aceite restante de la fritura.
Dejamos cocer todo junto durante unos 15 minutos más. Probamos el potaje y rectificamos de sal si fuera necesario.
Una vez terminado, repartimos por encima la clara del huevo cocido bien picadita y lo dejamos reposar un buen rato, si se puede, claro, antes de servir.
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