Hay días en los que apetece preparar un plato de pasta sin complicarnos demasiado, pero que tenga algo diferente. Estos tallarines marineros son una buena opción: sencillos, cremosos y con ese toque de sabor a mar que les aportan los palitos de cangrejo.
Es una receta fácil y de las que podemos tener en la mesa en poco tiempo. La salsa queda muy suave y podemos dejarla más o menos ligera simplemente ajustando la cantidad de leche a nuestro gusto.
- 400 g de tallarines.
- 1 hoja de laurel.
- 200 g de palitos de cangrejo.
- 200 g de nata para cocinar.
- Leche, la cantidad necesaria.
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- Aceite de oliva.
- Pimienta blanca.
- Nuez moscada rallada.
- 1 pastilla de caldo de pescado (opcional).
- Sal.
Ponemos abundante agua a hervir con la hoja de laurel y un poco de sal. Cuando rompa a hervir, incorporamos los tallarines y los cocemos durante el tiempo indicado por el fabricante, procurando que queden al dente.
Una vez cocidos, los escurrimos y reservamos. Podemos guardar un poco del agua de cocción por si después necesitamos aligerar la salsa.
Mientras se cuece la pasta, picamos muy finamente la cebolla y los ajos. Ponemos un poco de aceite de oliva en una sartén y los sofreímos a fuego suave hasta que estén tiernos y comiencen a tomar ligeramente color.
Cortamos los palitos de cangrejo en trozos y los incorporamos al sofrito. Los salteamos brevemente para que se mezclen bien con la cebolla y el ajo.
Añadimos la nata para cocinar, un poco de pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. Podemos sazonar con sal o, como hacía yo en esta receta, añadir una pastilla de caldo de pescado, aunque en este caso conviene probar la salsa antes de añadir más sal.
Mezclamos bien y añadimos poco a poco la leche necesaria hasta conseguir una salsa cremosa con el espesor que más nos guste. Dejamos cocinar unos minutos a fuego suave.
Incorporamos los tallarines a la sartén y mezclamos suavemente para que queden bien impregnados con la salsa. Si vemos que ha espesado demasiado, podemos añadir un poquito de leche o del agua de cocción que habíamos reservado.
Servimos inmediatamente, bien calientes y con toda su salsa.
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