Con una botella de cava abierta podemos preparar algo tan sencillo y rico como este arroz cremoso. El cava le da un punto diferente y, junto con el queso y la nata, deja una textura suave y muy agradable.
Lo mejor es servirlo recién hecho, porque es cuando este tipo de arroces están en su mejor momento. Además, viene fenomenal para aprovechar ese cava que a veces nos queda después de una celebración.
- 4 tacitas de arroz redondo.
- 1 cebolla.
- ½ litro de cava.
- ½ litro de caldo de carne aproximadamente.
- 1 vaso de nata de soja o nata líquida para cocinar.
- 100 g de queso rallado.
- Aceite de oliva.
- Perejil.
- Sal.
Pelamos y picamos finamente la cebolla. Ponemos un poco de aceite de oliva en una cazuela y la pochamos a fuego suave hasta que esté tierna y transparente, procurando que no llegue a dorarse demasiado.
Incorporamos el arroz y lo rehogamos durante un par de minutos, removiendo para que los granos se impregnen bien del sofrito.
Añadimos el cava y cocinamos hasta que se haya reducido y el arroz haya absorbido buena parte del líquido.
A partir de ese momento, vamos incorporando poco a poco el caldo caliente, removiendo de vez en cuando y esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir más. Es posible que no necesitemos utilizarlo todo.
Cuando el arroz esté casi en su punto, incorporamos la nata, el queso rallado y un poco de perejil picado. Mezclamos suavemente y dejamos que termine de cocinarse hasta conseguir un arroz tierno y cremoso.
Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario. Servimos inmediatamente, porque recién hecho es cuando conserva mejor su textura cremosa.
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