Qué es un alimento light

Los productos light forman parte desde hace décadas de las estanterías de nuestros supermercados. Refrescos, yogures, quesos, salsas y muchos otros alimentos cuentan con versiones que se presentan como ligeras. Pero ¿sabemos realmente qué significa que un alimento sea light?

El desarrollo de este tipo de productos cobró especial importancia durante las últimas décadas del siglo XX, coincidiendo con un creciente interés por la relación entre alimentación, peso y salud. Uno de los ejemplos más conocidos fue el de los refrescos sin azúcar. Coca-Cola lanzó Tab en 1963 como su primer refresco sin azúcar y Coca-Cola Light llegó al mercado español en 1984.

¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE “LIGHT”?

En la actualidad, el uso de términos como light, lite o ligero está regulado en la Unión Europea.

Para que un alimento pueda presentarse como light debe cumplir las condiciones establecidas para los productos de “contenido reducido”. Como norma general, esto supone que el contenido del nutriente al que se refiere la reducción debe ser, como mínimo, un 30 % inferior al de un producto similar.

Además, el etiquetado debe indicar qué característica hace que ese alimento sea light. Por ejemplo, puede haberse reducido su contenido en grasa, azúcar o algún otro nutriente.

LIGHT NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE “SIN CALORÍAS”

Este es uno de los aspectos que más fácilmente pueden llevarnos a confusión. Un alimento light no tiene por qué carecer de calorías ni tiene que ser necesariamente bajo en calorías.

Lo que nos indica la palabra light es que se ha reducido de forma significativa alguna característica nutricional con respecto a un producto similar. Por eso podemos encontrarnos con un producto reducido en grasa que continúe teniendo un aporte energético considerable.

Tampoco debemos confundir expresiones como light, bajo en grasa, sin azúcares o bajo valor energético. Son declaraciones diferentes y cada una tiene sus propios requisitos.


LA IMPORTANCIA DE LEER LA ETIQUETA

Que un alimento sea light no significa que podamos consumirlo sin límite. Si aumentamos la cantidad pensando que “como es light no pasa nada”, podemos terminar consumiendo tantas o incluso más calorías que tomando una cantidad moderada del producto convencional.

Por eso es importante comparar las etiquetas. Conviene fijarse en el valor energético, las grasas y grasas saturadas, los hidratos de carbono y azúcares, las proteínas y la sal, además de consultar la lista de ingredientes.

También debemos comprobar qué se ha reducido exactamente y comparar los valores por 100 gramos o 100 mililitros con los de un producto convencional similar. De esta forma podremos decidir cuál se adapta mejor a lo que buscamos.

EN RESUMEN

Los productos light pueden ser una opción más dentro de nuestra alimentación, pero la palabra light por sí sola no convierte un alimento en saludable ni significa que podamos consumirlo libremente.

Lo importante es conocer qué estamos comprando, comparar productos y no dejarnos llevar únicamente por las palabras destacadas en la parte delantera del envase. Muchas veces, la información más interesante está precisamente en la letra pequeña de la etiqueta.

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