Pimientos verdes rellenos de carne guisados en salsa

Hay platos que incluso ganan sabor cuando se preparan con antelación y se dejan reposar un poco. Estos pimientos se cocinan lentamente en la cazuela y quedan muy sabrosos, con un relleno de carne jugoso y una salsa sencilla.

Podemos adaptar ligeramente la receta a nuestro gusto. Si queremos espesar la salsa, añadimos un poco de harina al sofrito y, para suavizar el relleno, podemos mezclar la carne con un poco de miga de pan humedecida en agua.

INGREDIENTES:
  • 8 pimientos verdes de asar.
  • 1 kg de carne picada, mitad de cerdo y mitad de ternera.
  • 1 huevo.
  • 3 dientes de ajo.
  • 1 o 2 cebollas.
  • Perejil.
  • 100 ml de vino blanco.
  • Agua.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Un poco de harina para espesar la salsa, opcionalmente.
  • Un poco de miga de pan humedecida en agua, opcionalmente.
PREPARACIÓN:

Lavamos bien los pimientos y cortamos la parte superior para formar unos «sombreritos», procurando que el pedúnculo permanezca unido. Vaciamos el interior y retiramos las semillas y las membranas blancas.

Ponemos la carne picada en un recipiente y añadimos el huevo, los dientes de ajo picados, el perejil, la sal y la pimienta. Si queremos que el relleno quede algo más suave, incorporamos también un poco de miga de pan previamente humedecida en agua y bien escurrida. Mezclamos todo.

Rellenamos los pimientos sin llegar completamente hasta el borde, ya que el relleno puede aumentar ligeramente de volumen durante la cocción. Volvemos a colocar los «sombreritos».

En una cazuela amplia —de barro, si es apta para el tipo de fuego que vamos a utilizar— calentamos un poco de aceite de oliva y sofreímos la cebolla.

Si queremos una salsa más espesa, añadimos un poco de harina cuando la cebolla esté tierna y la cocinamos brevemente para que pierda el sabor a crudo.

Retiramos la cebolla de la cazuela y la reservamos.

Colocamos los pimientos en la misma cazuela y los doramos por todos los lados, dándoles la vuelta con mucho cuidado para que no se rompan ni pierdan el relleno.

Incorporamos de nuevo la cebolla, vertemos el vino blanco y añadimos agua hasta cubrir aproximadamente la mitad de los pimientos.

Rectificamos de sal y dejamos cocinar a fuego suave, moviendo los pimientos con cuidado de vez en cuando, hasta que estén tiernos, la carne del interior se haya cocinado completamente y la salsa haya reducido a nuestro gusto.

Podemos servirlos recién hechos o dejarlos reposar un poco antes de llevarlos a la mesa.

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