Hay recetas que vienen muy bien cuando apetece dejar la comida preparada con antelación. Esta merluza se sirve fría o a temperatura ambiente y puede tomarse como plato principal o formar parte de una comida más ligera.
No he puesto cantidades porque dependerán del número de comensales y del gusto de cada uno. Podemos añadir más tomate, pimiento o cebolla, según prefiramos. Si preparamos más cantidad de la necesaria, la guardamos bien tapada en el frigorífico y podemos tomarla al día siguiente.
- Merluza sin piel ni espinas.
- Harina.
- Tomate de ensalada.
- Pimiento verde.
- Cebolla o cebolleta.
- Aceite de oliva para freír y preparar la vinagreta.
- Vinagre.
- Sal.
Sazonamos la merluza, la pasamos ligeramente por harina y sacudimos el exceso.
Calentamos aceite de oliva en una sartén y freímos la merluza hasta que quede hecha, procurando no cocinarla más de lo necesario para que se mantenga jugosa.
La retiramos, dejamos que escurra el exceso de aceite y esperamos hasta que se enfríe.
Mientras tanto, picamos muy finos el tomate, el pimiento y la cebolla o cebolleta.
Preparamos la vinagreta mezclando el aceite de oliva con el vinagre y un poco de sal. Como orientación, podemos utilizar tres partes de aceite por una de vinagre, aunque ajustaremos la proporción a nuestro gusto.
Añadimos las verduras picadas a la vinagreta y mezclamos bien.
Incorporamos la merluza y movemos todo con cuidado para que el pescado no se rompa y quede bien impregnado.
Podemos servirla en el momento o dejarla reposar en el frigorífico para que se mezclen mejor los sabores. Si la preparamos con antelación, la guardamos en un recipiente tapado y la mantenemos refrigerada hasta el momento de servir.
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