Para acompañar quesos, patés o carnes, la cebolla caramelizada siempre da mucho juego. A mí me gusta especialmente con queso de cabra, porque ese contraste entre dulce y salado queda realmente bien.
- 3 o 4 cebollas grandes.
- 60 g aproximadamente de mantequilla.
- Aceite de oliva.
- 4 cucharadas de azúcar moreno.
- Vino dulce, como moscatel o Pedro Ximénez.
- Pastilla de caldo desmenuzada o sal, al gusto.
- Pimienta negra molida.
- Vinagre balsámico al gusto (opcional).
Pelamos las cebollas, las cortamos en aros o en trozos no demasiado grandes y las ponemos en un recipiente apto para microondas junto con la mantequilla, 2 cucharadas de azúcar moreno y un buen chorro de vino dulce.
Podemos utilizar aceite de oliva en lugar de mantequilla o combinar ambos, añadiendo un chorrito de aceite a la mantequilla.
Cocinamos en el microondas durante unos 15 minutos a máxima potencia, hasta que la cebolla se haya ablandado. El tiempo es orientativo y puede variar dependiendo de la potencia del aparato.
Pasamos la cebolla a una sartén y añadimos las otras 2 cucharadas de azúcar moreno, otro buen chorro de vino dulce, un poco de vinagre balsámico si queremos utilizarlo, pastilla de caldo desmenuzada o sal al gusto, pimienta negra y un chorrito de aceite.
Cocinamos a fuego medio durante unos 10 o 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el líquido se haya reducido y la cebolla adquiera una textura espesa, parecida a la de una mermelada.
Una vez fría, la guardamos bien tapada en el frigorífico. También podemos congelarla en pequeñas porciones para utilizarla cuando la necesitemos.
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