Cocinar el lomo de cerdo a la sal es una técnica sencilla con la que conseguimos una carne jugosa y fácil de cortar en lonchas. Podemos utilizar un solomillo o una pieza de cinta de lomo y servirla caliente, templada o fría, acompañada de la guarnición que más nos guste.
- 1 solomillo de cerdo o una pieza de cinta de lomo de aproximadamente 1 kg.
- Sal gruesa, cantidad suficiente para cubrir completamente la carne.
- Pimienta molida.
- Aceite de oliva.
Precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo.
Elegimos una fuente que se adapte al tamaño de la pieza de carne para que resulte más fácil cubrirla y no tengamos que utilizar más sal de la necesaria.
Extendemos en el fondo de la fuente una capa abundante de sal gruesa y la humedecemos ligeramente con unas gotas de agua.
Secamos bien la carne y la colocamos entera sobre la base de sal.
La cubrimos completamente con más sal gruesa, procurando que no quede ninguna parte al descubierto. Humedecemos ligeramente la superficie para ayudar a que la sal forme una costra compacta, pero sin añadir demasiada agua.
Introducimos la fuente en el horno y cocinamos la carne durante aproximadamente una hora si la pieza pesa alrededor de 1 kg. Como el tiempo puede variar según el grosor y el tipo de pieza, si utilizamos un solomillo más pequeño comenzaremos a comprobarlo con bastante antelación.
Durante el horneado, la capa de sal se endurecerá y puede empezar a resquebrajarse. Para comprobar el punto con mayor precisión, introducimos un termómetro de cocina en la parte más gruesa de la carne. Estará cocinada cuando alcance una temperatura interior de 63 °C.
Sacamos la fuente del horno, rompemos con cuidado la costra y retiramos completamente la sal adherida a la carne, sin lavarla.
Dejamos reposar la pieza durante al menos 3 minutos antes de cortarla.
La cortamos en lonchas finas y añadimos pimienta molida y un poco de aceite de oliva.
Podemos servir el lomo caliente, templado o frío.
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