Esta tarta combina un bizcocho genovés ligero con crema chantilly y frambuesas. Es un postre muy vistoso y no resulta difícil de preparar, aunque hay que tratar la masa con cuidado para que conserve todo el aire que hemos incorporado durante el batido.
Podemos prepararla también con fresas, moras, arándanos o los frutos del bosque que más nos gusten.
INGREDIENTES:
Para un bizcocho genovés de 15 cm:
- 3 huevos de tamaño M.
- 100 g de azúcar.
- 80 g de harina de trigo.
- 15 g de harina fina de maíz o maicena.
- 15 g de mantequilla sin sal.
Para el almíbar:
- 65 g de azúcar.
- 65 ml de agua.
Para el relleno y la decoración:
- Frambuesas, cantidad necesaria.
- Crema chantilly, cantidad necesaria.
- Azúcar glas para espolvorear, opcional.
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180 °C y forramos la base de un molde desmontable de 15 cm con papel de horno.
Fundimos la mantequilla y la dejamos templar mientras preparamos la masa.
Ponemos los huevos y el azúcar en un recipiente amplio y los batimos con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla haya triplicado su volumen, esté muy espumosa y alcance el punto de cinta. Al levantar las varillas, la masa debe caer formando un dibujo que tarde unos segundos en desaparecer.
Mezclamos la harina de trigo con la maicena y las tamizamos. Las incorporamos al batido en dos o tres veces, utilizando una espátula y haciendo movimientos suaves y envolventes para no perder el aire.
Ponemos un par de cucharadas de la masa en el recipiente de la mantequilla fundida y mezclamos bien. Añadimos esta preparación al resto de la masa y la integramos con movimientos envolventes.
Vertemos la masa en el molde y horneamos a 180 °C durante unos 25 o 30 minutos. Comprobamos la cocción pinchando el centro con una brocheta; si sale limpia, el bizcocho estará listo.
Lo dejamos templar durante unos minutos, lo desmoldamos y lo colocamos sobre una rejilla hasta que esté completamente frío.
Mientras se enfría, preparamos el almíbar. Ponemos el agua y el azúcar en un cazo, calentamos y removemos suavemente hasta que el azúcar se haya disuelto. Cuando comience a hervir, retiramos el cazo del fuego y dejamos enfriar.
Una vez frío el bizcocho, nivelamos la parte superior con un cuchillo de sierra o un cortador de tartas. Después lo cortamos horizontalmente para obtener dos discos de un grosor parecido.
Colocamos el primer disco sobre la fuente en la que vayamos a servir la tarta y lo humedecemos con parte del almíbar.
Extendemos una capa de crema chantilly, repartimos por encima las frambuesas y añadimos un poco más de crema para rellenar los huecos y ayudar a sujetar la capa superior.
Colocamos encima el segundo disco de bizcocho y lo humedecemos con el almíbar restante. Cubrimos la superficie con crema chantilly y terminamos de decorar con frambuesas.
Si nos gusta, podemos espolvorear un poco de azúcar glas justo antes de servir.
Guardamos la tarta en el frigorífico hasta el momento de llevarla a la mesa. También podemos prepararla con fresas, moras, arándanos o una mezcla de frutos del bosque.
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