Cuando empieza a hacer frío, pocas cosas apetecen tanto como una buena sopa de verduras calentita. Esta es una receta sencilla y tradicional, preparada con verduras que podemos encontrar fácilmente y enriquecida con caldo de pollo, huevo cocido y unos daditos de pan frito.
La combinación de la col, los puerros, los nabos, las zanahorias, el apio y las patatas da como resultado una sopa llena de sabor. Es un estupendo primer plato para los días de invierno y una buena manera de llevar a la mesa una buena variedad de verduras.
- 1/2 col pequeña
- 2 puerros
- 2 nabos
- 2 zanahorias
- 1 ramita de apio
- 2 patatas
- 3 rebanadas de pan
- 1 huevo cocido
- 1 dl de aceite de oliva
- 1 l de caldo de pollo o fondo blanco
- Sal
Comenzamos preparando las verduras. Raspamos y lavamos los nabos y las zanahorias. Limpiamos los puerros y el apio, retirando las partes que no vayamos a utilizar. Lavamos la col y pelamos las patatas.
Cortamos la col, los puerros, los nabos, las zanahorias y el apio en tiras finas y alargadas, en juliana. Las patatas las cortamos en dados pequeños.
Calentamos el aceite de oliva en una olla y rehogamos las verduras a fuego suave durante unos minutos, removiendo de vez en cuando.
Añadimos el caldo de pollo o fondo blanco y dejamos cocer durante unos 15 minutos. Incorporamos entonces las patatas, rectificamos de sal y continuamos la cocción durante aproximadamente 10 minutos más, o hasta comprobar que todas las verduras están tiernas.
Mientras termina de hacerse la sopa, cortamos las rebanadas de pan en pequeños dados y los freímos hasta que estén dorados. Los dejamos escurrir sobre papel de cocina. Picamos también el huevo cocido.
Servimos la sopa bien caliente y repartimos por encima un poco de huevo cocido picado y unos daditos de pan frito, que aportarán un agradable contraste de texturas.
Una sopa sencilla, reconfortante y de las que apetecen especialmente cuando llegan los días fríos. Como primer plato está... ¡buenísima!
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