La mousse de chocolate es uno de esos postres clásicos que admite infinidad de versiones. Su nombre procede del francés mousse, que significa «espuma», una descripción perfecta de su textura ligera y aireada.
En esta ocasión vamos a preparar una versión muy conocida para Thermomix, aunque también podemos hacerla de forma tradicional siguiendo prácticamente el mismo procedimiento.
INGREDIENTES:
- 100 g de azúcar.
- 300 g de chocolate para postres.
- 6 yemas de huevo.
- 6 claras de huevo.
- 200 ml de leche entera.
- 150 g de mantequilla.
- Unas gotas de zumo de limón.
- Un pellizco de sal.
Para mayor seguridad alimentaria, es aconsejable utilizar huevos pasteurizados, ya que las claras se incorporan sin cocinar.
PREPARACIÓN:
Con Thermomix:
Ponemos en el vaso la leche, las yemas, la mantequilla y el azúcar. Programamos 5 minutos, a 80 °C y velocidad 4.
Añadimos el chocolate troceado y dejamos que se ablande durante unos segundos con el calor de la mezcla. Trituramos durante 15 segundos a velocidad 6 y comprobamos que el chocolate se haya fundido por completo.
Vertemos la crema en un recipiente y dejamos que se temple sin que llegue a enfriarse del todo.
Lavamos y secamos muy bien el vaso. Colocamos la mariposa en las cuchillas y añadimos las claras, unas gotas de zumo de limón y un pellizco de sal. Batimos durante 5 o 6 minutos a velocidad 3, hasta que estén bien montadas.
De forma tradicional:
Ponemos en un cazo la leche, las yemas, la mantequilla y el azúcar. Calentamos a fuego suave, removiendo continuamente, hasta que la mezcla esté caliente y ligeramente espesa, sin dejar que hierva.
Retiramos el cazo del fuego, añadimos el chocolate troceado y removemos hasta que se haya fundido completamente y obtengamos una crema lisa. La pasamos a un recipiente y dejamos que se temple.
En un bol completamente limpio y seco, montamos las claras con unas gotas de zumo de limón y un pellizco de sal hasta que estén firmes.
Para terminar:
Incorporamos las claras montadas a la crema de chocolate en varias tandas, mezclando con movimientos suaves y envolventes para conservar el aire.
Repartimos la mousse en recipientes individuales y la guardamos inmediatamente en el frigorífico hasta que esté bien fría y haya adquirido consistencia.
A la hora de servirla podemos decorarla con nata montada, nueces picadas, virutas de chocolate o lo que más nos guste.
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