Pimientos confitados en Thermomix TM21y de forma tradicional

Los pimientos confitados son una de esas preparaciones sencillas que merece la pena tener a mano cuando queremos improvisar un aperitivo un poco especial. Su sabor agridulce combina estupendamente con quesos, patés y foie, pero también podemos utilizarlos sobre unas tostadas o como acompañamiento de carnes.

En esta ocasión los he acompañado con queso camembert para untar, una combinación que me encanta porque el sabor cremoso del queso contrasta muy bien con el dulzor y el ligero punto ácido de los pimientos. Pero podéis probarlos con el queso que más os guste.

INGREDIENTES:
  • 100 g de pimiento verde.
  • 100 g de pimiento rojo.
  • 100 g de azúcar.
  • 100 g de agua.
  • 50 g de vinagre.
PREPARACIÓN:

Lavamos los pimientos, retiramos el pedúnculo y las semillas y los cortamos en trozos de tamaño parecido.

Los ponemos en el vaso de la Thermomix y troceamos durante 4 o 5 segundos a velocidad 3½. Comprobamos el tamaño de los trozos y, si todavía son demasiado grandes, repetimos la operación durante unos segundos.

Con ayuda de la espátula, bajamos los restos de pimiento que hayan quedado adheridos a las paredes del vaso.

Añadimos el azúcar, el agua y el vinagre y programamos 25 minutos, a temperatura Varoma y velocidad 1.

Esta programación corresponde a la Thermomix TM21, que es el modelo con el que se preparó originalmente la receta. Si utilizamos otro modelo, tendremos que adaptar las indicaciones siguiendo las equivalencias correspondientes.

Al terminar, comprobamos la consistencia. Debemos tener en cuenta que el líquido espesará algo más a medida que se enfríe.

Si queremos prepararlos de manera tradicional, sin utilizar el robot de cocina, cortamos los pimientos en trocitos pequeños y regulares y los ponemos en una cazuela de fondo grueso junto con el azúcar, el agua y el vinagre.

Cuando comiencen a hervir, bajamos el fuego y dejamos que se cocinen lentamente, con la cazuela parcialmente tapada y removiendo de vez en cuando. Continuamos la cocción hasta que los pimientos estén muy tiernos y el líquido se haya reducido formando un almíbar ligeramente espeso. El tiempo puede variar, por lo que es preferible guiarnos por la consistencia más que por un tiempo exacto.

Los dejamos templar y ya podemos utilizarlos para preparar unas estupendas tostas con queso, paté o foie, o servirlos como acompañamiento de otros platos.

Si no vamos a consumirlos en el momento, dejamos que se enfríen y los guardamos en un recipiente cerrado en el frigorífico. Esta preparación no debe considerarse una conserva apta para mantener a temperatura ambiente.

Son muy fáciles de preparar y el contraste dulce y ligeramente ácido resulta delicioso. Espero que os gusten.

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