Seguramente muchos ya conocéis este postre porque durante años ha aparecido en bastantes recetarios y blogs de cocina. Pero, si todavía no lo habéis probado y os gusta mucho el chocolate, os lo recomiendo. Eso sí, llena bastante, por lo que es mejor servirlo en porciones pequeñas y disfrutarlo poco a poco.
En esta ocasión fue mi hija Ana quien preparó el lingote y quien me pasó tanto la receta como las fotografías. Viendo el resultado, creo que las felicitaciones están más que merecidas.
Para la cobertura:
- 200 g de chocolate para postres.
Para el lingote:
- 300 g de chocolate para postres.
- 300 g de chocolate con leche.
- 200 g de nata líquida.
- 100 ml de café expreso, brandy o una mezcla de café y licor de naranja.
- 300 g de frutos secos variados: nueces, anacardos, avellanas, almendras…
- 85 g de galletas troceadas con las manos.
- Pasas o guindas, opcionalmente.
Comenzamos por la cobertura. Ponemos los 200 g de chocolate para postres en el vaso de la Thermomix TM31 y damos unos golpes de turbo para trocearlo.
Programamos 4 o 5 minutos a 50 ºC y velocidad 3, hasta que el chocolate esté completamente fundido.
Con ayuda de un pincel, cubrimos el interior de un molde de silicona apto para alimentos. Procuramos dejar una capa de chocolate suficientemente gruesa tanto en el fondo como en las paredes y esperamos hasta que se enfríe y quede sólida.
Si queremos que la superficie tenga algún dibujo, podemos utilizar un molde con relieve o colocar una lámina texturizada de uso alimentario.
Sin necesidad de lavar el vaso, ponemos la nata y programamos 5 minutos a 100 ºC y velocidad 2.
Añadimos el chocolate para postres y el chocolate con leche, ambos troceados. Programamos a 50 ºC y velocidad 1 durante el tiempo necesario para que comiencen a fundirse. Aumentamos poco a poco la velocidad hasta llegar a 3 y continuamos hasta conseguir una crema de chocolate sin trozos.
Paramos la máquina y añadimos el café, el licor o una mezcla de ambos, sin superar los 100 ml en total. Incorporamos también los frutos secos, las galletas troceadas y, si nos gustan, algunas pasas o guindas.
Mezclamos con cuidado utilizando la espátula, procurando que todos los ingredientes queden bien repartidos.
Dejamos que la mezcla pierda un poco de temperatura antes de verterla en el molde, para evitar que se derrita la cobertura. No conviene esperar demasiado porque el chocolate comenzaría a endurecerse.
Cuando la cobertura esté completamente sólida, vertemos dentro la preparación y alisamos la superficie.
Guardamos el lingote en el frigorífico hasta el día siguiente para que quede bien firme y podamos desmoldarlo sin dificultad.
Lo cortamos en porciones pequeñas, porque es un postre bastante contundente, y lo servimos directamente de la nevera.
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