Lo más difícil de esta receta es esperar a que se enfríe. Por lo demás, se prepara en unos minutos y queda suave y cremoso, aunque no debemos confiarnos demasiado: entra estupendamente, pero lleva una buena cantidad de alcohol.
Servido bien frío resulta estupendo para tomar una copita después de una comida o en alguna ocasión especial.
- 1 bote de leche condensada de 370 g.
- 1 bote de leche evaporada de 410 g (Ideal).
- 400 ml de whisky.
- 1 flan individual ya preparado.
- 1 cucharadita de café soluble.
- 1 copa de brandy.
Ponemos la leche condensada, la leche evaporada, el whisky, el flan, el café soluble y el brandy en el vaso de la batidora.
Trituramos hasta obtener una crema fina y homogénea.
Vertemos el licor en una botella limpia, la cerramos bien y la guardamos en el frigorífico.
Lo dejamos enfriar antes de servir y agitamos la botella para que vuelva a quedar bien mezclado.
Servimos el licor muy frío.
Y cuidado, que entra muy bien porque está muy rico... pero tiene sus efectos.
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