Hay épocas del año en las que cocinamos más de lo habitual y viene muy bien tener preparado un caldo casero que nos sirva de base para otras recetas. Esta versión se hace en el microondas, resulta muy cómoda y también podemos tomarla sola cuando apetece algo calentito y sencillo.
- 1 esqueleto de pollo.
- 2 puerros.
- 2 nabos.
- 250 g de zanahorias.
- 1 cebolla.
- 1 rama de apio.
- 1 litro de agua.
- Perejil.
- Sal.
Limpiamos las verduras, las cortamos en trozos y las ponemos en un recipiente hondo y amplio, apto para microondas.
Añadimos el esqueleto de pollo, unas ramas de perejil y el agua. El recipiente debe tener espacio suficiente para que el líquido pueda hervir sin derramarse.
Lo cubrimos con una tapa apta para microondas, sin cerrarlo herméticamente, y cocinamos durante 12 o 13 minutos. Como no todos los microondas tienen la misma potencia, el tiempo es orientativo.
Sacamos el recipiente con cuidado, lo destapamos procurando que el vapor salga en dirección contraria a nosotros y removemos el contenido.
Volvemos a taparlo y cocinamos durante otros 4 o 5 minutos.
Comprobamos que el caldo haya llegado a hervir claramente, que las verduras estén cocidas y que cualquier resto de carne adherido al esqueleto esté completamente hecho. Si todavía no lo está, continuamos la cocción en intervalos cortos, comprobándolo entre uno y otro.
Colamos el caldo, retiramos la grasa visible y rectificamos de sal.
Si queremos desgrasarlo más fácilmente, dejamos que se enfríe, lo guardamos en el frigorífico y retiramos la capa de grasa que se habrá formado en la superficie.
Ya lo tenemos listo para utilizar como base de otras recetas o para tomarlo solo.
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