Bajo una cubierta de hojaldre dorado se esconde un solomillo de cerdo relleno de espinacas, pasas y piñones. La combinación de la carne jugosa, el relleno ligeramente dulce y la masa crujiente da como resultado un plato muy vistoso para una comida especial.
- 1 solomillo de cerdo.
- 1 lámina de hojaldre.
- 400 g de espinacas.
- 50 g de pasas.
- 50 g de piñones.
- 1 huevo.
- 1 diente de ajo.
- Aceite de oliva.
- Sal.
- Pimienta.
Hervimos las espinacas sin sal durante unos 10 minutos. Las escurrimos, dejamos que se templen y las presionamos bien para eliminar toda el agua posible. Después, las picamos y reservamos.
Ponemos las pasas en un recipiente con agua caliente y las dejamos en remojo mientras preparamos el resto del relleno.
Pelamos y picamos el ajo. Calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén y lo sofreímos hasta que empiece a tomar color.
Incorporamos las espinacas, las pasas bien escurridas y los piñones. Salpimentamos y cocinamos a fuego suave durante unos minutos, removiendo para que los ingredientes queden bien mezclados.
Retiramos el relleno del fuego y dejamos que se enfríe completamente. Es importante que esté bien escurrido y frío antes de colocarlo sobre la carne y envolverla con el hojaldre.
Abrimos el solomillo mediante varios cortes longitudinales, sin llegar hasta el fondo, hasta conseguir una pieza extendida. Lo aplanamos con cuidado para igualar su grosor y lo salpimentamos.
Distribuimos el relleno de espinacas sobre la carne, dejando libres los bordes. Enrollamos el solomillo y lo apretamos con suavidad para que mantenga la forma.
Precalentamos el horno a 225 °C, con calor arriba y abajo.
Extendemos la lámina de hojaldre y la afinamos ligeramente con un rodillo. Colocamos encima el solomillo relleno y lo envolvemos por completo, cerrando bien la unión y los extremos. Lo dejamos sobre una bandeja cubierta con papel de horno, con el cierre del hojaldre hacia abajo.
Batimos el huevo y pincelamos toda la superficie. Practicamos unas pequeñas aberturas en la parte superior para facilitar la salida del vapor durante el horneado.
Horneamos durante unos 20 o 30 minutos, hasta que el hojaldre esté dorado y el centro de la carne haya alcanzado al menos 63 °C. El tiempo puede variar según el grosor del solomillo y las características del horno.
Si el hojaldre se dora demasiado antes de que la carne esté hecha, cubrimos la superficie holgadamente con papel de aluminio y continuamos el horneado.
Sacamos el solomillo del horno y lo dejamos reposar durante al menos 3 minutos antes de cortarlo en porciones y servirlo.
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