La clave para conseguir un arroz cremoso está en incorporar el caldo caliente poco a poco y remover con frecuencia durante la cocción. El resultado es un risotto suave y bien ligado que podemos servir como plato principal o como acompañamiento de una carne.
- 150 g de arroz bomba.
- ½ cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 250 g de setas variadas, frescas o congeladas.
- 50 g de aceite de oliva.
- 50 g de vino blanco.
- 480 g de caldo vegetal caliente.
- 50 g de queso crema.
- 2 cucharadas de queso parmesano rallado.
- Sal.
Pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos finamente.
Calentamos el aceite de oliva en una cazuela y añadimos la cebolla, los ajos y las setas. Rehogamos a fuego medio hasta que las verduras estén tiernas. Si utilizamos setas congeladas, dejamos que se evapore el líquido que hayan soltado.
Incorporamos el arroz y lo rehogamos durante 2 minutos, removiendo para que se impregne bien del sofrito.
Vertemos el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol.
Comenzamos a añadir el caldo vegetal caliente poco a poco. Incorporamos un cazo y removemos con frecuencia hasta que el arroz haya absorbido casi todo el líquido antes de agregar el siguiente.
Continuamos de la misma manera durante unos 18 minutos, procurando mantener una cocción suave y constante. Probamos el arroz durante los últimos minutos para comprobar su punto y ajustamos la cantidad de caldo si fuera necesario.
Probamos y añadimos sal solamente si hace falta, teniendo en cuenta que el caldo y los quesos ya aportan sabor.
Cuando el arroz esté cocido, retiramos la cazuela del fuego y añadimos el queso crema y el parmesano rallado.
Mezclamos suavemente durante unos 3 minutos, hasta que los quesos se hayan integrado y el arroz quede bien ligado y cremoso.
Servimos inmediatamente como plato principal o como acompañamiento.
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