Bien fría resulta una opción ligera y refrescante para comenzar una comida durante los meses de calor. También podemos servirla caliente, por lo que es una crema sencilla y agradable para cualquier época del año.
- 500 g de zanahorias.
- 1 cebolla.
- 1 litro de caldo de pollo o vegetal.
- El zumo de 3 naranjas.
- La ralladura de 1 naranja, únicamente la parte coloreada.
- 100 ml de nata para cocinar o crema de soja.
- Perejil picado.
- Pimienta.
- Sal.
Lavamos bien una de las naranjas y rallamos su piel con especial cuidado de no llegar a la parte blanca, ya que podría aportar amargor.
Exprimimos las tres naranjas, pasamos el zumo por un colador y lo reservamos junto con la ralladura.
Pelamos la cebolla y las zanahorias y las cortamos en trozos pequeños para facilitar su cocción.
Ponemos las verduras en una cazuela y añadimos el caldo, el zumo de naranja y la ralladura. Llevamos a ebullición y, cuando comience a hervir, reducimos el fuego y dejamos cocer suavemente durante unos 30 minutos o hasta que las zanahorias estén tiernas.
Incorporamos la nata para cocinar o la crema de soja y trituramos con la batidora hasta conseguir una crema fina y homogénea.
Probamos y ajustamos el punto de sal y pimienta.
Si vamos a tomarla fría, dejamos que pierda temperatura y después la guardamos tapada en el frigorífico hasta el momento de servir. También podemos servirla recién hecha si preferimos tomarla caliente.
Repartimos la crema en cuencos o platos y terminamos con un poco de perejil picado por encima.
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