La coca de aceite y sal se prepara con pocos ingredientes y queda fina, crujiente y muy sabrosa. Podemos tomarla sola, servirla como aperitivo o utilizarla para acompañar una comida. Aunque antes la preparaba sin dejar reposar la masa, con los años he comprobado que queda mejor si le damos tiempo para que fermente.
- 100 g de leche.
- 50 g de cerveza.
- 50 g de aceite de oliva.
- 1 sobre de levadura seca de panadería.
- 290 g de harina.
- Harina adicional para espolvorear.
- Aceite de oliva adicional para la bandeja y la superficie.
- Sal gruesa.
Ponemos la leche, la cerveza y los 50 g de aceite de oliva en el vaso. Programamos 2 minutos, a 40 °C y velocidad 2.
Añadimos la harina y la levadura seca de panadería. Amasamos durante 1 minuto a velocidad espiga.
Sacamos la masa del vaso, formamos una bola y la colocamos en un recipiente ligeramente aceitado.
Ponemos la leche ligeramente templada, la cerveza y los 50 g de aceite de oliva en un recipiente amplio y mezclamos.
Incorporamos la levadura seca de panadería y añadimos la harina poco a poco mientras mezclamos.
Cuando la masa tenga suficiente consistencia, la pasamos a la encimera y amasamos hasta obtener una masa uniforme y manejable.
Formamos una bola y la colocamos en un recipiente ligeramente aceitado.
Tapamos la masa y la dejamos reposar en un lugar templado y sin corrientes de aire hasta que haya aumentado visiblemente de volumen. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente.
Cuando la masa esté casi lista, precalentamos el horno a 220 °C, con calor arriba y abajo.
Untamos con aceite la bandeja que vayamos a utilizar. Colocamos encima la masa y la extendemos con las manos hasta dejarla fina, como una pizza.
Espolvoreamos la superficie con un poco de harina y repartimos sal gruesa al gusto.
Regamos la coca con un buen chorro de aceite de oliva, procurando distribuirlo por toda la superficie.
Introducimos la bandeja en el horno. Cuando la coca empiece a tomar color, bajamos la temperatura a 150 °C y dejamos que termine de hacerse. El tiempo total de horneado será de unos 30 minutos, aproximadamente, aunque conviene vigilarla porque puede variar dependiendo de su grosor y del horno.
La sacamos cuando esté dorada y dejamos que se temple ligeramente antes de cortarla.
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