La combinación del curry con el dulzor de la piña da lugar a un pollo muy sabroso y con una salsa suave y cremosa. Es una receta que he ido adaptando a mi gusto y que queda especialmente bien acompañada de arroz basmati.
INGREDIENTES:
- 2 pechugas de pollo troceadas.
- 1 lata mediana de piña en su jugo o 2 latas pequeñas.
- 2 o 3 cucharaditas de curry en polvo.
- 200 ml de nata para cocinar o crema vegetal de soja.
- ¼ de vaso de vino blanco.
- 1 pastilla de caldo de ave.
- ½ cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- Aceite de oliva.
- Pimienta.
- Sal.
PREPARACIÓN:
Pelamos los dientes de ajo, los cortamos en láminas y los doramos ligeramente en una cazuela con un poco de aceite de oliva.
Añadimos la cebolla troceada y la rehogamos a fuego moderado hasta que esté tierna.
Escurrimos la piña, reservando el jugo de la lata, y la cortamos en trozos pequeños. La incorporamos a la cazuela y cocinamos todo junto durante unos minutos. Retiramos el sofrito y reservamos.
En la misma cazuela, añadimos un poco más de aceite si fuera necesario y doramos el pollo previamente condimentado con pimienta.
Cuando el pollo haya tomado color, incorporamos nuevamente el sofrito de cebolla y piña. Añadimos el curry y la pastilla de caldo desmenuzada, y mezclamos bien.
Vertemos el jugo de la piña y el vino blanco. Dejamos cocinar a fuego moderado hasta que el líquido se haya reducido y el pollo esté completamente hecho.
Añadimos la nata para cocinar o la crema vegetal de soja y mantenemos la preparación unos minutos a fuego suave, sin dejar que hierva con fuerza, hasta obtener una salsa cremosa.
Probamos la salsa y rectificamos de sal y pimienta solamente si fuera necesario.
Podemos variar la receta incorporando manzana, melocotón en su jugo u otra fruta que combine bien con el curry.
Servimos el pollo acompañado de arroz cocido. A mí me gusta especialmente con arroz basmati rehogado con un poco de mantequilla, cebollino y piñones.
¡Que aproveche!
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