Hacer palmeritas en casa es mucho más sencillo de lo que parece, aunque su forma pueda resultar algo entretenida la primera vez. Una vez aprendidos los pliegues, tendremos un dulce crujiente y caramelizado estupendo para el desayuno, la merienda o para acompañar el café.
INGREDIENTES:
- 1 lámina rectangular de hojaldre.
- Azúcar.
- Mantequilla derretida.
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo.
Extendemos la lámina de hojaldre sobre una hoja de papel vegetal. Si fuera demasiado gruesa, podemos afinarla ligeramente con un rodillo, procurando no aplastarla en exceso.
Espolvoreamos azúcar por toda la superficie. Cubrimos el hojaldre con otra hoja de papel vegetal y pasamos el rodillo suavemente para que el azúcar quede adherido.
Damos la vuelta a la lámina de hojaldre, retiramos el papel que queda en la parte superior y pincelamos esta cara con una capa fina de mantequilla derretida. Repartimos un poco más de azúcar por encima.
Marcamos visualmente el centro de la masa. Doblamos los dos lados cortos hacia dentro, llevando cada borde hasta la mitad de la distancia que lo separa del centro.
Volvemos a doblar ambos lados hacia el centro. Las dos partes deben quedar juntas, pero sin superponerse.
Plegamos una mitad sobre la otra hasta formar una tira alargada de hojaldre.
Cortamos la tira en porciones de un grosor aproximado al ancho de un dedo, utilizando un cuchillo bien afilado para no aplastar las capas.
Colocamos las porciones sobre una bandeja cubierta con papel vegetal y dejamos suficiente separación entre ellas. Abrimos ligeramente los extremos de cada pieza para ayudar a que las palmeritas adquieran su forma característica durante el horneado.
Introducimos la bandeja en el horno y cocinamos las palmeritas hasta que el hojaldre haya crecido y la superficie esté dorada y caramelizada. Conviene vigilarlas especialmente durante los últimos minutos, porque el tiempo puede variar según el tipo de hojaldre y el horno.
Retiramos las palmeritas de la bandeja y las dejamos enfriar sobre una rejilla para que conserven su textura crujiente.
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