La parte más delicada de este postre es separar las láminas de chocolate sin romperlas, pero el resultado merece la pena. Al servirlo, el chocolate crujiente contrasta con una crema de plátano suave y fresca.
- ½ bote de leche condensada.
- 3 plátanos.
- 200 ml de nata para montar.
- 200 g de chocolate fondant.
- 1 limón.
- Azúcar glas.
Pelamos los plátanos, los troceamos y los trituramos con la leche condensada y el zumo del limón hasta conseguir una crema fina.
Montamos la nata, que debe estar bien fría, y la incorporamos poco a poco a la crema de plátano mediante movimientos suaves y envolventes.
Guardamos la preparación en el frigorífico durante un par de horas para que se enfríe y adquiera algo más de consistencia.
Mientras tanto, troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María o en el microondas, calentándolo en intervalos cortos y removiendo cada vez para evitar que se queme.
Cortamos varios rectángulos iguales de papel de horno. Extendemos sobre cada uno una capa fina y uniforme de chocolate fundido, utilizando un pincel de cocina o el dorso de una cuchara.
Dejamos que el chocolate se enfríe hasta que esté completamente firme. Separamos cuidadosamente el papel para evitar que las láminas se partan.
Montamos cada milhojas alternando las láminas de chocolate con porciones de crema de plátano y nata.
Terminamos con una lámina de chocolate y espolvoreamos ligeramente con azúcar glas.
Conviene montar los milhojas poco antes de llevarlos a la mesa y conservarlos en el frigorífico hasta el momento de servir, ya que la crema se ablanda con el calor.
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