En esta receta, el movimiento suave de la cazuela ayuda a ligar los jugos del pescado con el aceite y el caldo hasta formar una salsa ligera. El resultado es un plato marinero que conviene servir inmediatamente para disfrutar la merluza en su punto.
- 4 lomos de merluza.
- 300 g de almejas.
- 250 g de gambas crudas y peladas.
- 2 o 3 dientes de ajo.
- ½ vaso de vino blanco.
- ½ vaso de caldo de pescado.
- Perejil fresco.
- Aceite de oliva.
- Sal.
Ponemos las almejas en un recipiente con agua fría y sal para que suelten la posible arena. Después las enjuagamos varias veces y las escurrimos bien.
Colocamos las almejas en una cazuela con una pequeña cantidad de agua, las tapamos y las cocinamos al vapor hasta que se abran. Las retiramos de sus conchas si así lo preferimos y reservamos tanto las almejas como el líquido que hayan soltado, previamente colado. Desechamos las que permanezcan cerradas.
Pelamos los ajos y los picamos muy finamente. Cubrimos el fondo de una cazuela amplia con aceite de oliva y los sofreímos a fuego suave junto con una cucharada de perejil picado, sin dejar que se doren demasiado.
Añadimos el vino blanco y dejamos que hierva durante un par de minutos para que se evapore el alcohol.
Incorporamos el caldo de pescado y dejamos que la salsa reduzca ligeramente antes de añadir la merluza. Si no disponemos de caldo casero, podemos prepararlo con agua y una pastilla de caldo de pescado.
Sazonamos los lomos de merluza y los colocamos en la cazuela, procurando que no queden amontonados. Cocinamos a fuego suave durante unos 6 u 8 minutos, según su grosor.
Añadimos las gambas, las almejas y un poco del caldo colado que hayan soltado estas últimas. Espolvoreamos con más perejil picado y continuamos la cocción durante unos 3 o 4 minutos, hasta que las gambas hayan cambiado de color y la merluza esté hecha.
Durante estos últimos minutos, sujetamos la cazuela por las asas y la movemos suavemente con movimientos circulares para ayudar a que la salsa ligue sin romper el pescado. Evitamos remover con una cuchara.
Probamos la salsa, rectificamos de sal si fuese necesario y retiramos la cazuela del fuego.
Servimos la merluza inmediatamente, acompañada de las almejas, las gambas y la salsa verde.
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