Los pimientos asados resultan especialmente sabrosos cuando se dejan reposar y se sirven bien fríos. Combinados con cebolla y un aliño sencillo de aceite de oliva, vinagre y sal, forman una ensalada estupenda para preparar con antelación.
INGREDIENTES:
- 1 kg de pimientos verdes para asar.
- 1 kg de pimientos rojos para asar.
- 2 cebollas.
- Aceite de oliva.
- Vinagre.
- Sal.
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180 °C.
Lavamos y secamos los pimientos, los colocamos en una bandeja de horno y añadimos por encima un poco de aceite de oliva y sal.
Los asamos, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que estén tiernos y la piel se haya tostado por todos lados.
Al sacarlos del horno, los tapamos durante unos minutos para que el vapor ayude a desprender la piel.
Cuando estén templados, los guardamos en el frigorífico junto con el jugo que hayan soltado y los dejamos reposar hasta el día siguiente.
Pelamos los pimientos, retiramos el tallo y las semillas y los cortamos en tiras pequeñas.
Los colocamos en una fuente y añadimos poco a poco parte del jugo del asado, hasta conseguir el punto que más nos guste.
Pelamos las cebollas, las cortamos en juliana fina y las incorporamos a la fuente.
Aliñamos con aceite de oliva, vinagre y sal al gusto. Mezclamos bien y dejamos la ensalada en el frigorífico hasta el momento de servir.
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