Tarta tres chocolates sin horno

Esta tarta combina tres capas perfectamente diferenciadas de chocolate negro, chocolate con leche y chocolate blanco sobre una base de galletas. No necesita horno y podemos prepararla el día anterior, por lo que resulta muy práctica cuando queremos dejar el postre listo con antelación.

INGREDIENTES:

Para la base:

  • 1 paquete de galletas María
  • 70 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • Un poco de leche
  • Un chorrito de licor al gusto, opcional

Para las tres capas de chocolate:

  • 150 g de chocolate negro
  • 150 g de chocolate con leche
  • 150 g de chocolate blanco
  • 150 g de azúcar
  • 750 ml de nata para montar
  • 750 ml de leche
  • 3 sobres de cuajada

PREPARACIÓN:

Para preparar la base, trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla. Añadimos un pequeño chorrito de leche, solamente el necesario para obtener una mezcla húmeda que podamos compactar.

Si queremos darle un sabor diferente, podemos incorporar también un poco de licor. A mí me gusta especialmente el amaretto.

Repartimos la mezcla de galletas sobre la base de un molde desmontable y presionamos bien para que quede compacta y uniforme. Guardamos el molde en el frigorífico durante unos 20 minutos.

Para preparar la capa de chocolate negro, reservamos un poco de los 250 ml de leche y disolvemos en ella un sobre de cuajada, procurando que no queden grumos.

Ponemos en un cazo los 150 g de chocolate negro, los 75 g de azúcar, el resto de la leche y 250 ml de nata. Calentamos a fuego suave y removemos continuamente hasta que el chocolate se haya fundido.

Incorporamos la cuajada disuelta y continuamos calentando sin dejar de remover hasta que la mezcla alcance el punto de ebullición y comience a espesar ligeramente. La retiramos del fuego y la vertemos con cuidado sobre la base de galletas.

Mientras la primera capa empieza a cuajar, preparamos la de chocolate con leche. Reservamos un poco de los 250 ml de leche y disolvemos en ella otro sobre de cuajada.

Calentamos en un cazo los 150 g de chocolate con leche, los 50 g de azúcar, el resto de la leche y 250 ml de nata. Cuando el chocolate se haya fundido, añadimos la cuajada disuelta y continuamos removiendo hasta que la mezcla alcance el punto de ebullición y empiece a espesar.

Vertemos esta preparación muy despacio sobre la capa de chocolate negro, dejándola caer sobre el dorso de una cuchara para que no golpee directamente la superficie y ambas capas permanezcan separadas.

Preparamos la última capa reservando un poco de los 250 ml de leche y disolviendo en ella el último sobre de cuajada.

Ponemos en el cazo los 150 g de chocolate blanco, los 25 g de azúcar, el resto de la leche y 250 ml de nata. Calentamos a fuego suave hasta que el chocolate se funda, incorporamos la cuajada disuelta y continuamos removiendo hasta alcanzar el punto de ebullición.

Vertemos la mezcla cuidadosamente sobre la capa de chocolate con leche, utilizando también el dorso de una cuchara.

Dejamos que la tarta comience a cuajar sin mover el molde. Cuando esté templada, la guardamos en el frigorífico hasta el día siguiente.

Desmoldamos con cuidado y decoramos a nuestro gusto con virutas de chocolate, fruta o cualquier otro detalle que nos apetezca.

También podemos cambiar el orden de los chocolates para conseguir una presentación diferente.

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