La combinación de cebolla caramelizada y queso de cabra queda especialmente bien en una quiche. El dulzor de la cebolla contrasta con el sabor intenso del queso y la mezcla de huevo y nata forma un relleno cremoso y sabroso. Puede servirse caliente o ligeramente templada.
INGREDIENTES:
Para la cebolla caramelizada:
- 700 g de cebolla
- 30 g de aceite de oliva
- 70 g de mantequilla
- 1 pastilla de caldo de carne
- 50 g de caramelo líquido, un buen chorro de miel o 2–3 cucharadas de azúcar, según el dulzor que queramos
- 50 ml de agua
- 200 ml de vino tinto o moscatel
- Pimienta
- Sal, si fuera necesaria
Para la quiche:
- 150 g como mínimo de queso de cabra en rulo
- 4 huevos
- 250 ml de nata líquida
- Queso rallado para gratinar
- 1 lámina de masa quebrada
PREPARACIÓN:
Pelamos la cebolla y la cortamos en trozos pequeños o en juliana. Calentamos el aceite y la mantequilla en una sartén amplia y rehogamos la cebolla a fuego moderado hasta que esté tierna.
Añadimos la pastilla de caldo desmenuzada, el caramelo líquido, la miel o el azúcar, el agua, el vino y un poco de pimienta.
Cocinamos a fuego suave durante unos 15–20 minutos, prolongando el tiempo si fuera necesario, hasta que el líquido se haya reducido y la cebolla tenga una textura parecida a una confitura. Probamos y añadimos sal solamente si la necesita.
Precalentamos el horno a 180 ºC.
Extendemos la masa quebrada sobre un molde ligeramente engrasado y pinchamos la base con un tenedor. La cubrimos con papel de horno y colocamos encima unas legumbres secas o pesos de horneado para evitar que se levante.
Horneamos la base durante unos 10 minutos a 180 ºC. Retiramos el papel y los pesos utilizados.
Repartimos la cebolla caramelizada sobre la masa y colocamos encima el queso de cabra cortado en rodajas.
Batimos los huevos con la nata y vertemos la mezcla sobre el relleno. Espolvoreamos la superficie con queso rallado.
Introducimos nuevamente la quiche en el horno durante unos 20 minutos, controlando la cocción hasta que el relleno esté cuajado y la superficie haya adquirido un bonito color dorado.
La dejamos templar ligeramente antes de servirla.
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