Roscos fritos de Semana Santa

Los roscos fritos son uno de esos dulces que no pueden faltar cuando llega la Semana Santa. Existen muchísimas recetas y, como ocurre con tantos platos tradicionales, en cada casa se preparan de una manera diferente, muchas veces siguiendo una receta que ha ido pasando de generación en generación.

Esta es la receta que hacemos en casa y con ella conseguimos unos roscos tiernos y muy ricos. Espero que os gusten tanto como a nosotros.

INGREDIENTES:

Las siguientes cantidades están calculadas por cada huevo. Si utilizamos dos huevos, duplicamos todos los ingredientes; si empleamos tres, los triplicamos.

  • 1 huevo.
  • 8 cucharadas de aceite previamente calentado (frito) y ya frío.
  • 10 cucharadas de leche.
  • 9 cucharadas de azúcar.
  • 1 sobre de levadura química Royal.
  • 1 gaseosa doble de El Tigre —los dos sobres que la componen—.
  • El zumo de 1 naranja.
  • La ralladura de 1 limón y de 1 naranja.
  • Harina, la que admita.

Además:

  • Aceite para freír.
  • Azúcar y canela para rebozar.

PREPARACIÓN:

Separamos las claras de las yemas.

Ponemos las yemas en un recipiente amplio y añadimos el aceite ya frío, la leche, el azúcar, la levadura, la gaseosa, el zumo de naranja y las ralladuras de limón y naranja. Batimos muy bien con unas varillas hasta que todos los ingredientes estén integrados.

Aparte, montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén firmes, las incorporamos poco a poco a la mezcla anterior con movimientos envolventes para procurar que no pierdan volumen.

Comenzamos a añadir la harina poco a poco mientras mezclamos. No podemos indicar una cantidad exacta, ya que tendremos que incorporar solamente la que admita la masa.

Amasamos hasta conseguir una masa blanda, pero que podamos manejar y que se despegue de las manos. Es importante no añadir harina en exceso: cuanto más blanda quede, más tiernos resultarán los roscos, aunque también será un poco más difícil darles forma.

Si la masa está muy blanda, nos untamos ligeramente las manos con aceite y vamos formando los roscos. Podemos hacerlos del tamaño que más nos guste o prepararlos dobles, colocando un rosco sobre otro y presionando ligeramente para que queden unidos.

Freímos los roscos en abundante aceite caliente hasta que estén dorados por ambos lados.

Conforme los sacamos de la sartén, los pasamos por una mezcla de azúcar y canela, procurando que queden bien rebozados.

Los dejamos templar y ya tenemos listos nuestros roscos de Semana Santa.

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