Roscón de Reyes en Thermomix 21

Da un poco de reparo publicar una receta de roscón de Reyes en pleno mes de febrero, pero en casa nos gusta tanto que, cuando nos ponemos a prepararlo, nunca hacemos solamente uno. Ya puestos, hacemos como mínimo un par de ellos, los cortamos en porciones y los congelamos para ir sacándolos poco a poco y acompañar el café de la tarde.

Así que, aunque hayan pasado las fiestas, nosotros seguimos disfrutando de un buen trozo de roscón de Reyes. Y la verdad es que cualquier momento del año es bueno para prepararlo.

La receta que hemos preparado es una adaptación para la Thermomix 21, pero también se puede elaborar de manera tradicional. Para hacerlo a mano podéis seguir las estupendas explicaciones de Webos Fritos en el vídeo incluido en la entrada.

INGREDIENTES:

Para la masa madre:

  • 70 g de leche entera.
  • 10 g de levadura fresca de panadería.
  • 1 cucharadita de azúcar.
  • 130 g de harina de fuerza.

Para la masa principal:

  • 60 g de leche entera.
  • 70 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 2 huevos.
  • 20 g de levadura fresca de panadería.
  • 30 g de agua de azahar, aunque un poquito más tampoco le viene mal.
  • 450 g de harina de fuerza.
  • 1 pellizco de sal.
  • 120 g de azúcar.
  • La ralladura de ½ limón.
  • La ralladura de ½ naranja.

Para decorar:

  • 1 huevo batido.
  • Azúcar humedecido con unas gotas de agua.
  • Almendras picadas.
  • Fruta confitada.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la masa madre. Templamos ligeramente la leche y disolvemos en ella la levadura fresca. Añadimos el azúcar y la harina de fuerza, mezclamos y amasamos hasta formar una bola.

Introducimos la bola en un recipiente con agua templada. Cuando flote y haya aumentado de volumen, aproximadamente después de 10 o 15 minutos, estará lista para incorporarla a la masa principal.

Con el vaso de la Thermomix bien seco, ponemos el azúcar y lo pulverizamos durante 30 segundos a velocidad progresiva 5-7-9.

Añadimos las ralladuras de naranja y limón junto con la leche y programamos 2 minutos, a 40 °C y velocidad 5.

Incorporamos, por este orden, la mantequilla, la levadura fresca, los huevos, el agua de azahar y la sal. Batimos unos segundos a velocidad 5.

Agregamos la mitad de la harina y programamos 15 segundos a velocidad 6.

Añadimos la masa madre y el resto de la harina. Amasamos durante 2 minutos a velocidad espiga.

Sacamos la masa del vaso y terminamos de amasarla con las manos ligeramente aceitadas hasta que quede elástica y homogénea. Formamos una bola, la colocamos en un recipiente ligeramente engrasado y la tapamos para evitar que se reseque.

Dejamos reposar la masa en un lugar templado hasta que duplique su volumen. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente, aunque puede tardar unas 5 horas.

Cuando haya levado, presionamos suavemente la masa para retirar parte del aire y la dividimos en dos porciones. Formamos dos bolas y las dejamos reposar durante unos 5 minutos.

Para dar forma a los roscones, introducimos los dedos en el centro de cada bola y vamos agrandando el agujero con cuidado. Si la masa se encoge, la dejamos reposar otros 10 minutos antes de continuar.

Colocamos los roscones en bandejas cubiertas con papel de hornear, procurando dejar espacio suficiente alrededor porque aumentarán bastante de tamaño.

Si queremos introducir el haba o alguna figurita apta para este uso, la envolvemos adecuadamente y la escondemos por la parte inferior de la masa antes del segundo levado.

Dejamos reposar nuevamente los roscones hasta que dupliquen su volumen. Este segundo levado puede durar unas 2 horas, dependiendo de la temperatura de la cocina.

Los pincelamos con mucho cuidado con el huevo batido, procurando no pinchar ni desinflar la masa. Los decoramos con azúcar humedecido, almendras picadas y fruta confitada.

Precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo.

Horneamos cada roscón durante 10 minutos a 200 °C. Sin abrir el horno, bajamos la temperatura a 180 °C y continuamos el horneado entre 5 y 8 minutos más, hasta que esté dorado.

Si observamos que la superficie se dora demasiado antes de terminar, la cubrimos con papel de aluminio y continuamos el horneado.

Sacamos el roscón del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla antes de cortarlo.

De lo que sí estoy segura es de que a lo largo del año prepararé algún que otro roscón más porque en casa nos encanta. Espero que a vosotros también os guste.

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