Bien fría y con tiempo para que se mezclen los sabores, la pipirrana resulta especialmente apetecible durante los meses de calor. Podemos servirla como ensalada, primer plato o acompañamiento de una carne, un pescaito frito o una tortilla de patatas, igual que hacemos con otros platos veraniegos como el salmorejo.
- Tomates de ensalada.
- Aceitunas negras partidas o coquillos.
- Cebolla.
- Atún en aceite.
- Pimiento verde.
- Huevos.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre.
- Sal.
Las cantidades dependerán del número de comensales y de la proporción de ingredientes que más nos guste.
Cocemos los huevos hasta que estén duros. Los enfriamos en agua fría, los pelamos y dejamos que terminen de enfriarse.
Lavamos los tomates y los pimientos. Retiramos el pedúnculo y las semillas de los pimientos.
Cortamos los tomates, los pimientos y la cebolla en trozos pequeños y los ponemos en una ensaladera amplia.
Escurrimos el atún y lo añadimos junto con las aceitunas negras partidas.
Troceamos los huevos cocidos y los incorporamos a la ensalada.
Sazonamos y aliñamos con aceite de oliva virgen extra y vinagre al gusto.
Mezclamos con cuidado para repartir bien todos los ingredientes y el aliño. Tapamos el recipiente y guardamos la pipirrana en el frigorífico hasta el momento de servir.
Si preparamos más cantidad para el día siguiente, debemos mantenerla bien tapada y refrigerada.
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