El secreto de una buena tempura está en conseguir una cobertura fina y crujiente, sin que resulte pesada. Para ello es fundamental preparar la masa con agua muy fría, mezclarla solamente lo necesario y freír las verduras en pequeñas tandas. Podemos utilizar las que más nos gusten y adaptar el corte a cada una de ellas.
- 220-230 g de preparado para tempura de verduras Santa Rita.
- 300 g de agua muy fría.
- Pimientos.
- Berenjenas.
- Otras verduras al gusto.
- Abundante aceite de oliva para freír.
Lavamos las verduras y las secamos muy bien. Cortamos los pimientos en tiras y las berenjenas en rodajas o bastones. Si utilizamos otras verduras, procuramos cortarlas en piezas de un tamaño parecido y no demasiado gruesas para que se cocinen rápidamente.
Ponemos el agua muy fría en un recipiente amplio y añadimos poco a poco el preparado para tempura.
Mezclamos suavemente con unas varillas manuales o un tenedor hasta obtener una masa ligeramente espesa. No es necesario batirla demasiado ni eliminar por completo los pequeños grumos.
Calentamos abundante aceite de oliva hasta que alcance aproximadamente 180 °C.
Sumergimos las verduras en la masa, dejamos escurrir ligeramente el exceso y las introducimos en el aceite caliente. Freímos pocas piezas cada vez para evitar que la temperatura del aceite descienda demasiado.
Cocinamos las verduras durante poco tiempo, hasta que la cobertura esté crujiente y ligeramente dorada. El tiempo dependerá del tipo de verdura y del grosor del corte.
Retiramos cada tanda con una espumadera y la dejamos escurrir brevemente sobre papel de cocina.
Servimos la tempura inmediatamente para disfrutarla mientras conserva su textura crujiente. Podemos acompañarla con salsa de soja, unas gotas de limón o la salsa que más nos guste.
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