Las brochetas son una forma sencilla y vistosa de presentar todo tipo de alimentos. Podemos prepararlas con carne, pescado, marisco, verduras o frutas y, además, permiten hacer combinaciones de sabores muy diferentes.
En esta ocasión vamos a combinar los langostinos con piña, una mezcla dulce y salada que queda especialmente rica con la salsa de miel y brandy. Es una receta fácil de preparar, pero con una presentación estupenda para cuando queremos poner en la mesa algo un poquito especial.
- 3 o 4 langostinos grandes por brocheta.
- Piña fresca o piña en su jugo.
- 2 cucharadas de miel suave de romero.
- Un chorrito de brandy.
- 4 cucharadas de aceite de oliva.
- 25 g de mantequilla.
- 1 hoja de laurel.
- Una pizca de canela.
- Sal.
- Cebollino.
Pelamos los langostinos, retiramos el intestino si fuese necesario y reservamos las cabezas. Cortamos la piña en trozos de unos tres centímetros aproximadamente.
Preparamos las brochetas alternando los langostinos con los trozos de piña. También podemos sustituir la piña por melón, manzana o pera si queremos probar otras combinaciones.
Ponemos el aceite en una sartén amplia y salteamos las cabezas de los langostinos junto con la hoja de laurel y una pizca de sal. Las aplastamos suavemente para que suelten sus jugos y aporten todo su sabor al aceite. Después las retiramos.
En ese mismo aceite cocinamos las brochetas durante unos minutos, dándoles la vuelta para que los langostinos se hagan por ambos lados sin cocinarlos en exceso.
Añadimos el brandy y dejamos cocinar brevemente para que se evapore el alcohol. Retiramos las brochetas y las mantenemos calientes.
Incorporamos a la sartén la mantequilla, la miel y una pizca de canela. Cocinamos a fuego suave durante unos minutos, removiendo hasta conseguir una salsa bien ligada.
Colocamos las brochetas en el plato, las regamos con la salsa y terminamos con un poquito de cebollino picado.
Servimos inmediatamente y ¡a disfrutar!
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