El microondas permite preparar una bechamel suave sin utilizar un cazo y con muy poco trabajo. Con estas proporciones obtenemos una salsa más bien ligera, adecuada para cubrir verduras, pasta u otros platos que vayamos a gratinar. Si la necesitamos más espesa, podemos aumentar la cantidad de harina y mantequilla sin modificar la de leche.
- 60 g de mantequilla.
- 50 g de harina.
- 1 litro de leche a temperatura ambiente.
- Nuez moscada rallada.
- Sal.
- Pimienta.
Ponemos la mantequilla en un recipiente grande y hondo, apto para microondas, y la calentamos durante aproximadamente 1 minuto a 800 W, hasta que se haya derretido.
Añadimos la harina y removemos bien con unas varillas hasta que quede completamente integrada con la mantequilla. Introducimos de nuevo el recipiente en el microondas y cocinamos durante 1 minuto a 800 W.
Incorporamos la leche a temperatura ambiente y añadimos sal, pimienta y nuez moscada rallada al gusto.
Mezclamos con la batidora eléctrica hasta obtener una preparación homogénea y sin grumos.
Cocinamos en el microondas durante 4 minutos a 800 W.
Retiramos el recipiente con cuidado y removemos bien con las varillas. Si la bechamel todavía no ha espesado lo suficiente, continuamos calentándola en intervalos de 1 minuto a la misma potencia, removiendo después de cada uno, hasta conseguir la consistencia deseada.
Probamos, rectificamos de sal si fuera necesario y la utilizamos inmediatamente, teniendo en cuenta que espesará un poco más al enfriarse.
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