INGREDIENTES:
- 1 kg. de higos secos
- 1 kg. de azúcar
PREPARACIÓN:
Le quitamos el rabito a los higos y los ponemos a cocer en abundante agua durante unos 30 minutos para que se ablanden.
Los sacamos y los extendemos sobre un mantel para que se sequen bien.
Una vez escurridos, los picamos en trocitos pequeños con un cuchillo y lo reservamos.
En un recipiente amplio, de material inalterable, ponemos a calentar el azúcar para clarificarlo y le agregamos los higos. Lo dejamos cocer a fuego lento, moviendo de vez en cuando hasta que comprobemos que el azúcar toma el punto de hebra. Conoceremos este punto tomando una pequeña porción de mermelada, la dejamos templar y mojamos la yema del dedo índice. La juntamos con el pulgar y al separarlos un centímetro, se formará una hebra, que se rompe al separar más los dedos. Entonces, estará en su punto.
Echamos la mermelada en tarros de cristal, los cerramos y cocemos 30 minutos al baño María.
Una vez fríos, hay mermelada de higos para un rato ¿verdad?
El primer truco para cocer el pulpo es no hacerlo fresco, aunque lo compremos así, sino que se recomienda congelarlo antes de cocinarlo. Se trata de congelarlo entero y crudo (después de limpiarlo), en una bolsa de plástico, durante un par de días; pasado ese tiempo, lo sacamos del congelador y lo dejamos descongelar lentamente, tardará unas horas.
No hace falta que esté mucho tiempo congelado, dado que el efecto que buscamos (la rotura de las fibras de la carne del pulpo) se produce durante el proceso de congelación-descongelación, no durante el tiempo que esté congelado.
INGREDIENTES (para 4 personas):
- 1 kg. de pulpo
- 6 dientes de ajo
- 400 grs. de arroz
- 2 tomates
- 2 pimientos verdes
- 1/2 dl. de aceite de oliva virgen
- 1,5 l. de agua
- Azafrán
- Perejil
- Sal
PREPARACIÓN:
Para esta receta debemos lavar el pulpo previamente y congelarlo para que al cocinarlo resulte más tierno.
Pelamos los tomates y los picamos. Cortamos el pimiento verde en trocitos.
Preparamos un “majao” con los ajos, el perejil y el azafrán y lo reservamos.
En el aceite de oliva caliente hacemos un sofrito con el tomate y el pimiento verde. Después, le incorporamos el “majao” del mortero y el pulpo (partido en rodajas), lo movemos todo un poco y le añadimos el agua.
Lo dejamos cocer 15 minutos, el tiempo variará según la dureza del pulpo que va en proporción con su tamaño. Para un pulpo mediano, de 1 kilogramo de peso (congelado y descongelado como ya he explicado), el tiempo en una olla normal será de 20-25 minutos. Este tiempo puede tomarse de referencia para calcular aproximadamente el tiempo de cocción de pulpos más grandes.
Después agregamos el arroz. Al cabo de otros 15 ó 20 minutos (cuando el arroz esté en su punto) lo apartamos del fuego y, al contrario que otros arroces, debe quedar caldoso.
EL AGUA SOLO ADELGAZA CUANDO SE HACE DIETA
Un equipo de científicos alemanes ha demostrado por primera vez que, como asegura la tradición popular, beber agua adelgaza.
Una investigación de la clínica universitaria Charité de Berlín publicado en la revista «The American Journal of Clinical Nutrition» asegura que la ingesta de agua refuerza los efectos de una dieta de adelgazamiento.
«Pese a que en las dietas normalmente se ha recomendado beber mucha agua, hasta ahora no había ninguna recomendación con base científica», indicó la responsable del equipo de investigación, Rebecca Muckelbauer.

A partir del análisis de unas 5.000 referencias de distintos bancos de datos de artículos científicos, los expertos pudieron comprobar que beber agua efectivamente acelera los procesos de adelgazamiento cuando se está realizando una dieta.
El estudio destaca lo concluyente de una serie de datos sobre el éxito de una dieta en un grupo de personas mayores que aumentaron su consumo medio de agua. Las personas estudiadas que aumentaron en un litro al día su consumo de agua adelgazaron entre uno y dos kilogramos más que el grupo de control, que mantuvo sin cambios la cantidad bebida.
El efecto adelgazante del agua en combinación con una dieta puede deberse, apuntan los científicos, a la simple sensación física de haberse llenado por la ingesta y a la aceleración del metabolismo que conlleva.
EFE / BERLIN