Cuando llega el calor apetecen platos frescos, sencillos y que podamos preparar con antelación. El salmorejo es uno de esos clásicos del verano que nunca faltan en casa y que, además, podemos presentar de distintas maneras cambiando simplemente la guarnición.
La receta del salmorejo ya os la expliqué detalladamente en una entrada anterior. Normalmente se sirve acompañado de huevo cocido y jamón, pero hoy os propongo una alternativa mucho más fresca: sustituirlos por pepino aliñado con una sencilla vinagreta.
- Salmorejo ya preparado.
- Pepino.
- 3 partes de aceite de oliva virgen extra.
- 1 parte de vinagre.
- Sal al gusto.
Preparamos el salmorejo siguiendo nuestra receta habitual y lo dejamos enfriar bien en el frigorífico.
Pelamos el pepino, si lo preferimos sin piel, y lo cortamos en dados pequeños.
Preparamos una vinagreta mezclando tres partes de aceite de oliva por una de vinagre y añadimos sal al gusto. Batimos o agitamos bien hasta que quede ligeramente emulsionada y la mezclamos con el pepino.
Servimos el salmorejo bien frío y repartimos por encima el pepino aliñado justo antes de llevarlo a la mesa.
El resultado es una versión muy fresca y crujiente, estupenda para los días de calor y diferente de la presentación tradicional con huevo y jamón.
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