Salsa bechamel casera y fácil

La bechamel es una salsa básica que conviene saber preparar porque nos puede sacar de más de un apuro en la cocina. La utilizamos para cubrir unos canelones o una lasaña, para gratinar verduras y otros muchos platos y, cambiando las proporciones de sus ingredientes, también nos sirve como punto de partida para preparaciones más espesas, como las croquetas.

Prepararla en casa no es difícil, aunque tiene sus pequeños trucos. Uno de los más importantes es cocinar bien la harina con la mantequilla antes de incorporar la leche, para evitar ese desagradable sabor a harina cruda. Después solo tendremos que añadir la leche poco a poco y trabajar la salsa con unas varillas hasta conseguir una bechamel fina, cremosa y sin grumos.

La cantidad de harina dependerá también del uso que vayamos a darle. Esta receta permite preparar una bechamel de consistencia media, estupenda para cubrir canelones, lasañas, verduras y otros platos que después vayamos a gratinar.

INGREDIENTES:
  • 50 g de mantequilla.
  • 750 ml de leche.
  • 4 cucharadas de harina.
  • Nuez moscada rallada.
  • Sal.
PREPARACIÓN:

Ponemos la mantequilla en una cazuela a fuego medio-bajo y dejamos que se derrita sin que llegue a dorarse.

Añadimos la harina y mezclamos bien con unas varillas o una cuchara de madera. La cocinamos durante un par de minutos, removiendo continuamente, para que pierda el sabor a crudo, pero procurando que no llegue a tostarse.

Calentamos previamente la leche y la vamos incorporando poco a poco, sin dejar de remover con las varillas. Es mejor añadirla en varias tandas, integrando bien cada cantidad antes de incorporar la siguiente, para conseguir una salsa fina y sin grumos.

Añadimos sal al gusto y un poquito de nuez moscada recién rallada. Continuamos cocinando a fuego suave y removiendo con frecuencia hasta que la bechamel tenga una textura cremosa y el espesor que necesitamos.

Si nos queda demasiado espesa, podemos añadir un poco más de leche caliente hasta conseguir la consistencia deseada. Si, por el contrario, queda algo ligera, podemos mantenerla unos minutos más a fuego suave y sin dejar de remover para que reduzca y espese. Debemos tener en cuenta que adquirirá algo más de consistencia al enfriarse.

Y ya tenemos preparada nuestra bechamel casera, lista para cubrir unos canelones, una lasaña, unas verduras o cualquier otro plato que queramos terminar con un buen gratinado.

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